Todos volvimos a ser niños
Al llegar a Corrientes y el río mi niña interior, la cual no anida muy lejos de la superficie, sonrió y salió a la luz. La gran kermesse mostraba luces de colores, música y unos extraños personajes vestidos y peinados para la ocasión.

Martes 18 de Diciembre de 2007

Al llegar a Corrientes y el río mi niña interior, la cual no anida muy lejos de la superficie, sonrió y salió a la luz. La gran kermesse mostraba luces de colores, música y unos extraños personajes vestidos y peinados para la ocasión. Me sentí parte de una película como "El gran pez" o "Luna de Avellaneda". Por sólo dos pesos pude elegir entre 12 juegos como el tumbalata, el sapo, emboca la boca y otros. Hice burbujas, me reí en los espejos del cuarto de "Maravillas ópticas", escuché tangos y dije piropos. Incluso en el martillo gané un premio que algún niño había construido en la Isla de los Inventos. Mientras esperaba en la cola de "Zafira adivina tu futuro", una señora me contaba: "A esto jugaba yo de chica en mi vereda, cuando la tele era un lujo y pocos la tenían". Fue una experiencia hermosa. Gracias a todos los que hicieron posible que bajo la luna y cerca el río algunos recuerden viejos tiempos y los más chiquitos aprendan sobre cómo se divertían los niños cuando la tele y la computadora aún no habían invadido la infancia.

Monserrat Chaves, DNI 32.289.789