Cartas de lectores

Terapia de ejercicio mental

Estoy viviendo mis primeros días de jubilado docente y comienzo a despuntar el vicio de escribir como terapia de ejercicio mental.

Lunes 19 de Marzo de 2018

Estoy viviendo mis primeros días de jubilado docente y comienzo a despuntar el vicio de escribir como terapia de ejercicio mental. Imagino una novela contemporánea basada en la hipótesis de qué pasaría si el gobierno de Japón ofrece a nuestros dirigentes canjear los territorios. Ellos son 127 millones viviendo en 377.962 kilómetros cuadrados, y nosotros 43,85 millones viviendo en 2.780.000 kilómetros cuadrados. También imagino que como somos "vivos" por haber creado y cultivado durante décadas la cultura de la viveza criolla, les pediríamos una compensación por la diferencia de la superficie de canje; 73.55 veces mayor. Y podríamos arreglar con que nos dejen su PIB que es de 4.939 billones de dólares para gastos de transferencia. Eso sería algo así como 112.633,97 millones cada uno. ¡Aleluya ¡Sigo imaginando que cuando vivamos en Japón, perdón, en la vieja isla japonesa, Nueva República Federal Argentina (seguimos siendo argentinos y los grandes y rimbombantes títulos nos encantan) podré tomar la costumbre de llevar mi ropa a la lavandería, ahora no vivo de mi jubilación y tengo con qué pagarla y de paso, no tendría que ni preocuparme de vaciar los bolsillos, total, si olvido algunos "Nuevos Pesos Fuertes Argentinos", al retirar el encargo voy a encontrar la ropa limpia, planchada, perfumada y con un sobre encima, y dentro de él los pesos olvidados; porque si de imaginación se trata, imagino que la cultura es propia de un territorio y la letra chica del contrato de permuta decían que dejaban todo, hasta sus valores basados en eso "si no es mío es de otro y no debo tomarlo como mío". Sigo imaginando un "nuevo ser nacional" en donde las ganancias se distribuyan mejor y les permitan a todos los obreros poder contar con un auto para llegar hasta su lugar de trabajo, en donde haya una gran playa para poder dejar ahí su auto. El primero estaciona lo más alejado de la puerta de ingreso al galpón de producción, y así sucesivamente van ocupando todos los lugares, dejando siempre los más cercanos al ingreso para los que por distintos motivos llegan tarde (por que tuvieron una mala noche, o no sonó el despertador, o la autopista estaba muy congestionada). Así, aunque llegue sobre la hora, me bajo y estoy en mi puesto de trabajo antes que comience mi horario. De esa manera el empresario podrá contar en tiempo y en forma con todos los obreros sin resentir la cadena de producción, va a poder cumplir con los compromisos asumidos y podrá redistribuir mejor sus ganancias, incluyendo a todos los que participaron del "negocio". Lo imagino porque en definitiva ya lo cantó John Lennon: "Imagina que no hay cielo, es fácil si lo intentas. Pueden decir que soy un soñador pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno solo". Suena el timbre de calle, el pragmatismo llamando a mi puerta gritándome: ya que somos parte del problema, seamos parte de la solución, ¿y si de una vez nos arremangamos la camiseta y cada uno desde lo suyo se pone a "construir una Argentina mejor"? Quizás no sea tan romántico como la letra de la canción, pero podríamos construir "una nueva cultura argentina", no tan de viveza criolla y más de compromiso de todo aquello que anhelamos de otras culturas y dejamos de echarle la culpa al otro y nos miramos en un espejo. Práctico pero duro. Pero tendrás que esperar según los sociólogos, ya que los paradigmas culturales tardan diez años en ser masa crítica. Sí, por eso hay que empezar hoy mismo. No queda mucho tiempo, contestó el pragmatismo. Quizás por todo esto, ahora que estoy jubilado, me dedique a la jardinería. Es menos conflictivo que pensar acerca de la Argentina.
DNI 11.742.051


Reflexionen y sean solidarios
A los padres adoptantes, que seguramente deben tener un gran corazón para emprender esta tarea, ¿les parece justo separar abruptamente a un niño de la que fue hasta ese momento su familia? ¿Es justo impedir el acercamiento del niño a quienes le dieron amor y contención tanto tiempo? Reflexionen y sean solidarios. Eso los va a enaltecer.
DNI 6.031.315


La idiosincrasia de los ingleses

Pueblo prodigioso, tradición y destreza ínsita en su génesis. Cultos y ambiciosos, lograron un imperio de dimensiones inconmensurables. Impusieron su lengua en forma universal, hoy el que no sabe inglés es un analfabeto en el concierto de naciones. Claro está que esas virtudes se ven empañadas cuando obran convencidos de posición dominante, creen en su superioridad. Recientemente, el pueblo inglés fue llamado a referéndum en cuanto a pertenencia o rechazo a la integración europea. Los manifiestos, discursos y peroratas como los grafitis, dieron cuenta del pensar de la mayoría. Se aprobó el "brexit" o sea británicos afuera, salida de Europa. No coinciden con nuestra idiosincrasia, no obran en armonía con nuestra forma de ser, con nuestras instituciones y tradiciones, se leía en los periódicos de esa gran capital que es Londres y otras ciudades. Aún más, pertenecer les creaba, según reiteraban, riesgos tanto en cuanto a etnia, costumbres, impactos en su economía. Hoy obran envueltos en un grave problema, claro que enfrentan a una potencia en manos de una personalidad difícil de prever. Es cuando los ingleses se han dado cuenta de la dimensión del conflicto, y acuden a pedir ayuda a Francia y Alemania, es decir Europa. Qué hubiere pasado si el conflicto se originara en España o Austria, por ejemplo, qué responderían los ingleses si estas naciones piden ayuda. Los admiro y respeto, sólo abogo para que renazcan la humildad, comprensión, mesura y solidaridad, valores ínsitos en una minoría en que descansó su grandeza, y borrar los errores de los apresurados que poco bien le hacen a la histórica nación.
Leonardo Gentile Cappella
DNI 6.015.785


La tecnología y la educación

En el Pami leí esta pequeña ocurrencia: "Abu, cuando ibas a la escuela y no había celular, internet, google, calculadora, ¿qué usaban?". Respuesta: "En la escuela usábamos la cabeza!". Pensé en la veracidad de ese ingenuo chascarrillo. En la segunda mitad de la centuria pasada usábamos nuestra cabeza, lápiz, papel, goma de borrar, regla graduada y compás ajustable para aprobar las obligaciones escolares y responsabilidades inherentes. Debíamos resolver problemas aritméticos, ejecutar figuras geométricas, copiar los dictados, completar en casa los deberes y ejercicios, mejorar caligrafía y legibilidad de letras. El respeto a maestras y profesores, cumplir el ciclo lectivo íntegramente eran apostolados. No minimizo el tremendo avance tecnológico para dictar clases a cualquier nivel. Lamentablemente, así se olvida la conciencia pública educativa que incluía al alumno como primer personaje de la instrucción. Antes se generaba un esfuerzo mancomunado entre familia e institución educativa para que los alumnos saliéramos adelante. Ahora hay destrato entre ambas partes: el núcleo familiar desconoce la autoridad del educador y el sector docente tiene como principal preocupación la no extensión del ciclo lectivo más la actualización de sus haberes (en 950 los educadores ganaban poco y las semidestruidas escuelas no tenían aire acondicionado ni rejas de seguridad, ni hechos violentos, pero se cumplían los ciclos lectivos). Bienvenidos sean todos los instrumentos tecnológicos para instrucción escolar pero no nos olvidemos jamás de que nuestros chicos necesitan desarrollar simultáneamente un órgano que no se puede atrofiar jamás. Se llama cerebro.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531


La inseguridad no es un juego

El panorama de Rosario y de Santa Fe en general parece ser un rompecabezas de medidas políticas erráticas que no abordan el problema de la inseguridad a fondo, y en realidad no se desea hacer. ¿Por qué se ha sacado la beca a los cadetes de la Escuela de Policía, y los magros $1.500 que se les daban a los policías para su uniforme? Huelga preguntarse por qué no provee el gobierno el uniforme, que es algo tan básico. El sueldo de un policía por lo bajo y nada acorde con la tarea que realizan denota claramente la falta de interés de abordar la inseguridad en forma radical. Y es más que vergonzoso que a los policías que viajan de Santa Fe a Rosario diariamente no se les paguen viáticos, deben desembolsar de su ya escuálido bolsillo. Es menester que se sepa que la policía maneja sin seguro y si rompen una unidad se les embarga el sueldo. O sea, sin uniforme, sin seguro, sin viáticos y por hacer su tarea les embargan el sueldo. ¿No suena a un juego perverso? Las comisarías reflejan claramente la falta de política en seguridad: se caen a pedazos, no tienen baños en condiciones, ni calefacción, aire acondicionado, y hasta no hace mucho los sumariantes debían traer sus propias computadoras porque no se las proveía el Estado. A la policía se le ha sacado la potestad de arrestar a un sospechoso, como se hacía antes, prácticamente nos se les permite actuar. Las cárceles siguen siendo lugares de hacinamiento. En vano es toda la propaganda (dinero quemado) con la que se empapelan las ciudades. Más gendarmes, más unidades, más patrulleros, pero el cuerpo de policía sigue tan postergado y sin el respeto que se merece, como siempre lo estuvo. La inseguridad es una forma de gobierno, eso se deduce de lo antedicho. Y el síndrome de que cuando se arresta a cualquier persona sale en seis horas, la puerta giratoria y la ausencia de la ley van mano a mano de la absoluta falta de voluntad de que haya seguridad. Esto no tiene solución, no importa cuántas marchas haya, si el gobierno no tiene intención de revertir lo que acontece con políticas de Estado seguiremos presenciando el avance imparable del crimen, y el derramamiento creciente de sangre cobrándose víctimas a diario. Nada cambia.
Myriam Koldorff

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