Sábado 19 de Abril de 2008
En el mes de enero solicité una línea telefónica a la empresa Telecom para el negocio que abrimos un mes después, pensando que ese era tiempo suficiente para tal fin. Pero hasta el presente, luego de incansables reclamos a un más que deficiente servicio de atención al cliente, no sólo no tengo servicio sino que también me encuentro imposibilitado de poder elegir cuál quiero que sea mi operador telefónico, debiendo aceptar la única oferta disponible en sus tiempos y formas. Pregunto: ¿para tener estos servicios pésimos hemos malvendido nuestras empresas estatales? ¿Estas compañías podrían hacer lo mismo en sus países de origen? Creo que no, pero aquí la obsecuencia dirigencial y los negociados políticos nos arruinan nuestra calidad de vida poco a poco.
Alberto Heredia,
magooher@gmail.com