Su majestad la soja
En estos días ha sido muy difícil, por no decir imposible, sustraerse a la cruda discusión entre las entidades agrarias y el Gobierno. Se recordó el histórico Grito de Alcorta, y se habló de retenciones desmedidas, de desigualdades...

Miércoles 02 de Abril de 2008

En estos días ha sido muy difícil, por no decir imposible, sustraerse a la cruda discusión entre las entidades agrarias y el Gobierno. Se recordó el histórico Grito de Alcorta, y se habló de retenciones desmedidas, de desigualdades, de la extranjerización de la tierra, de la mala política en algunos recursos naturales como los bosques, la pesca y la minería. Volvieron los cacerolazos, los cortes de rutas y el enfrentamiento entre los propios trabajadores. Y en el centro de toda esa preocupante cuestión: ¡su majestad, la soja! El cultivo estrella de los últimos años, que ha conmovido la historia de la alimentación mundial y la economía. Por la soja y su gran cotización, se dejó de sembrar trigo y maíz; por la soja se resignó la producción ganadera; por la soja se eliminaron miles de tambos. Claro que también incidieron otros factores que ayudaron para que parte de la actividad agropecuaria sucumbiera ante el hechizo sojero. Los entendidos afirman que sembrar soja ciclo tras ciclo, sin hacer una rotación con otros cereales, es hipotecar el suelo en un plazo más o menos breve; porque el monocultivo es para un campo, su peor enemigo. Si es así, cabe esperar una actitud más científica de las partes interesadas, para que en un conveniente equilibrio la soja conviva en el paisaje chacarero con el ganado, los tambos, el sorgo, el maíz y el trigo.

Edgardo Urraco