Reflexiones

Somos lo que consumimos

Lunes 02 de Agosto de 2021

Como seres pensantes que somos, nos cuesta comprender la necesidad de cambiar nuestras convicciones; es más, generalmente nos resistimos a ello. Nos resulta utópico pensar que estamos preparados para escuchar argumentos contrarios a nuestras ideas y/o modo de pensar, para luego al reflexionar, abandonar nuestras posiciones. De ese modo las ideologías que nos identifican se construyen sobre símbolos basados en íconos conceptuales, que son reconocidos como parte sustancial de una identidad étnica, social o partidaria, y sobre los cuales los individuos poseemos vínculos emocionales generalmente indisolubles. Luego, por razones de naturaleza psicológica, nos resistimos a cambiar de convicciones o de analizar otras ideologías. Nuestro cerebro está instintivamente preparado para ser consecuente con esos objetivos, del mismo modo se autoinhibe de pensar cuando recibe datos que contradicen a sus convicciones de identidad. Comprobado está que la mayoría de las personas leen, ven o escuchan con mayor atención y dedicación, medios y/o periodistas que les resultan afines. Sentimiento reforzado por la comercial presión mediática partidaria que ejercen algunos medios de difusión con los cuales inconscientemente se sienten “representados” de quienes escuchan, ven o leen lo que ellos en su inconsciente quieren ver, leer o escuchar. Razones para concluir que los valores morales de sus ocasionales adversarios, deportivos, políticos, religiosos o sociales, así manejados, resultan frágiles y proclives a la traición, la corrupción, la falta de solidaridad o de menor representatividad que los propios. Concluyendo: “Dime cómo te informas y te diré como piensas”.

Norberto Ivaldi

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