Solzhenitsyn: una voz incómoda
Si aún transcurridos muchos años la novela de León Tolstoi "La muerte de Iván Illich" sigue siendo un magistral cuadro de denuncia de la burocracia y el autoritarismo, lo mismo ocurrirá con los libros del recientemente fallecido escritor Alexander Solzhenitsyn.

Jueves 07 de Agosto de 2008

Si aún transcurridos muchos años la novela de León Tolstoi "La muerte de Iván Illich" sigue siendo un magistral cuadro de denuncia de la burocracia y el autoritarismo, lo mismo ocurrirá con los libros del recientemente fallecido escritor Alexander Solzhenitsyn. En efecto, a los 89 años se produce en su Rusia natal la desaparición física de quien junto al físico Andrei Sajarov y Vladimir Bukoski fueron tres de los principales exponentes de la llamada disidencia en la Unión Soviética. Desde pequeño, Solzhenitsyn, sorprendió por su talento para la poesía y la narrativa; sus escritos se mezclaban en los cuadernos de infancia con las imágenes de Stalin. Estudió física y matemática en la universidad y poco después partió al frente para combatir al nazifascismo. Pero su retorno a Rusia no sería triunfal, sino que sus opiniones contrarias al régimen de Stalin le significarían la condena a varios años de trabajos forzados. Estas vivencias fueron reflejadas en el libro "Un día en la vida de Iván Denisovich", que se difundió clandestinamente en forma de "zamisdat", es decir hojas manuscritas que circulaban de mano sorteando la censura estatal. Con el ascenso al poder de Kruschev y la denuncia de los crímenes de Stalin y su cohorte, Solzhenitsyn fue reivindicado. Dio a conocer después otros libros que desataron polémica, como "El primer círculo", "El pabellón del cáncer". Por el bien de la causa y su trabajo fundamental, los tres tomos de "El archipiélago Gulag", fue uno de los más importantes documentos acerca del terrorismo de Estado de la URSS. Lo que ya en 1921 habían anticipado los libertarios Kropotkin y Emma Goldman, sería descripto medio siglo después con documentos irrefutables y testimonios por Alexander Solzhenitsyn. En 1970 fue laureado con el Premio Nobel y las autoridades del Kremlin no permitieron su salida de Rusia. Solzhenitsyn vivió en el exilio y con la apertura política y cultural impulsada por Gorbachov retornó ya anciano a Rusia. Resulta paradójico que haya sido Vladimir Putin, un ex jerarca de la temida KGB, quien le otorgara un premio de reconocimiento. La muerte de Solzhenitsyn, más allá de las coincidencias con sus convicciones políticas, significa la partida de este mundo de quien fuera uno de los testigos de los desmanes del poder omnímodo y de las hipócritas maniobras de los hacedores de la política internacional contemporánea.

Carlos A. Solero, Profesor de sociología. UNR