Cartas de lectores

Sólo así será justicia

Mientras los sindicalistas sigan teniendo fortunas que no pueden justificar, y la Justicia no se haga eco de este delito, es improbable que la gente común, el ciudadano civil, el empleado, los artistas, los médicos, los militares, que trabajan de 8 a 12 horas por día, ganando un sueldo, no se sientan defraudados, traicionados por la injusticia que sufren.

Lunes 08 de Enero de 2018

Mientras los sindicalistas sigan teniendo fortunas que no pueden justificar, y la Justicia no se haga eco de este delito, es improbable que la gente común, el ciudadano civil, el empleado, los artistas, los médicos, los militares, que trabajan de 8 a 12 horas por día, ganando un sueldo, no se sientan defraudados, traicionados por la injusticia que sufren. Estos trabajadores son pensantes, saben perfectamente que muchos de los sindicalistas que los representan, ciertos jueces que deberían impartir justicia, muchos de los legisladores que deben ocuparse de generar leyes que los protejan, nadan en dinero, en autos lujosos y en mansiones de lujo como las de un narcotraficante, como hemos visto estos días en los noticieros y diarios. Es tal la impunidad de estos jueces, que en estos días al Caballo Suárez, un juez que reemplaza a Canicoba Corral se animó a darle prisión domiciliaria, teniendo el antecedente de que el juez Canicoba se la negó en varias oportunidades. Este juez, Rodríguez, ni siquiera tuvo tiempo físico de estudiar la causa, pero se atrevió a darle la prisión domiciliaria. Lo mismo que hizo el juez Rafecas con Cristina Kirchner. Entonces quién debería sancionar al juez, parecería que es un resorte del Consejo de la Magistratura, pero esta última se dedicaría a socializar en restaurantes elegantes que paga el pueblo y no se ocupan de la labor magna para la que fueron investidos. La Justicia en nuestro país no se ocupa como debería de los corruptos, más aún los ciudadanos creen que se asocian a estos delincuentes por una contraprestación. No actúan con el honor debido. El pueblo y los medios de comunicación no parecen dudar de que Hugo Moyano es el dueño de OCA, ¿algún juez le pidió su declaración de impuestos? ¿Algún juez o la Afip averiguó el origen de los fondos de Moyano y sus hijos? El titular de la Afip, ¿no debería indagar sobre el origen de los fondos de Moyano, de sus hijos, de todos los sindicalistas (no son tantos), de los intendentes del Gran Buenos Aires, de cada diputado y de cada senador? ¿El sanjuanino Gioja,el riojano Beder Herrera, el tucumano Mansur, el ex gobernador tucumano Alperovich, el formoseño Insfrán, el misionero Maurice Closs, los puntanos Rodríguez Saa, el santiagueño Zamora, el chaqueño Capitanich, pueden justificar sus fortunas? Para comprobarlo, la Afip debería revisar sus números, es más útil que ir a revisarles los libros a los miles de quioscos con monotributo. A la Afip le demandará muy poco tiempo descubrir los delitos. Repito, sólo debe indagar sobre el origen y la aplicación de los fondos declarados y descubrir los no declarados. Esta ecuación es simple, son pocos los contribuyentes sospechosos que la Afip debe controlar, como máximo pueden ser mil entre legisladores, gobernadores, intendentes y sindicalistas. El efecto sería exponencial, se recaudaría, se penalizaría a los delincuentes y lo más importante, el pueblo sentirá que se está haciendo justicia. ¿Será justicia?
Miguel Baghdasarian

Julio Verne, sin loas al progreso

Es interesante destacar que en la prolífica obra del gran escritor francés Julio Verne se pongan de relieve sus obras de lo que podría denominarse el período optimista; quizás las más conocidas como "Viaje al centro de la Tierra" (1864); "De la Tierra a la Luna" (1865); "La vuelta al mundo en ochenta días" (1873); "La isla misteriosa" (1874). Como señala Pedro Chergo, Verne supo ensamblar datos científicos precisos y extraordinario talento creativo para la literatura fantástica; con lo cual se lo puede considerar como precursor de la ciencia ficción. En cuanto a lo distópico, las últimas obras de Verne también aportan, y mucho. Por ejemplo en "Los quinientos millones de la Begum" prefigura un esbozo del nazismo y sus horrores. El relato es de 1879. Tengamos en cuenta que en su novela "El hombre del castillo" Philip Dick narra sobre la sociedad norteamericana gobernada por los nazis y los expansionistas nipones. También señala Chergo que Verne avizoró un mundo en el desfreno expoliatorio de la naturaleza por el paroxismo cientificista al servicio de la expansión colonial y capitalista, que provocaría una devastación colosal y catastrófica para el planeta y sus habitantes. Irónicas advertencias, lucido desengaño. "Dueños del mundo", de 1904, y "Los náufragos del Jonathan" (1909), así como "El eterno Adán", que escribió poco antes de su muerte, anticiparon parte de los flagelos que nos aquejan en el presente, como el cambio climático.
Carlos Solero


Basta de injusticias

Señores jueces del Consejo de la Magistratura, son ustedes quienes tienen a su cargo la administración del Poder Judicial, el control de la actividad de los magistrados, la confección de las ternas de los candidatos a jueces que luego serán elegidos por el presidente (en acuerdo con el Senado), y la imposición de sanciones a los mismos convirtiéndose en el órgano acusador cuando se llegue al juicio político. Son ustedes los que tienen que garantizar que el término "justicia" se aplicará con todo el peso de la ley, llámese como se llame el que haya cometido una falta grave para la sociedad. ¿Cómo es posible que con fallos controvertidos, que liberaron presos que después reincidieron violando y matando (como sucedió con Micaela García), tal el caso del juez Carlos Rossi, todavía no haya llegado al juicio político? ¿Cómo se explica que un juez como Luis Rodríguez, que subrogaba al juez de la causa (que estaba de vacaciones y que había rechazado en cuatro oportunidades el pedido realizado por la defensa), le otorgue en 24 horas al preso Caballo Suárez una prisión domiciliaria, haciendo una valoración personal respecto al deterioro de su estado de salud y dejando en evidencia que se reunió con el detenido el día anterior a tomar esa decisión? ¿Van a seguir permitiendo que situaciones como estas mencionadas continúen erosionando la credibilidad de un Poder Judicial desprestigiado como nunca antes? Por el bien de la República, es perentorio que ustedes realicen los cambios que haya que hacer. Pero háganlo ya, no dilaten más la solución, incluso si es necesario cortando sus vacaciones de feria. El país no soporta más estas injusticias.
Juan José de Guzmán


Bullying, grooming y phubbing

No es un juego de palabras en el idioma inglés, son las nuevas denominaciones de las relaciones humanas generadas a través de la digitalización vía internet. ¿Las tecnologías de la comunicación, llámense redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat), y las mensajerías y chat por internet, están creando un nuevo tipo de relaciones interpersonales o sólo están amplificando las ya conocidas? Es una pregunta para un sociólogo. Las redes sociales y los chats digitales crean una adicción si no son utilizadas moderadamente; pero claro, es un muy fácil decirlo y difícil no caer en sus "redes". Así como existe el "ciberbullying", acoso escolar potenciado por las redes sociales, y el grooming, la captación de niños y niñas con fines sexuales vía internet, se ha incorporado un nuevo término que define el deterioro del diálogo de personas, que están presentes y comparten el tiempo y espacio, en beneficio de la comunicación por celular: el phubbing. Estudios realizados en universidades estadounidenses abordan esta problemática desde el análisis psicosociológico, y reportan altas cifras de descontentos y frustración en las relaciones afectivas entre las parejas debido al fenómeno del phubbing. A la lista de términos relacionados con el uso de la comunicación vía internet se agrega uno nuevo: "nomofobia", que es el miedo irracional a salir sin el celular. Algo está cambiando en las relaciones interpersonales. Sin embargo, nadie puede negar que la celeridad en las comunicaciones ha servido y sirve para resolver situaciones de emergencia, conflictos entre los países, dar a conocer avances científicos importantes para la salud, prevenir catástrofes naturales, entre otras. Todo avance tecnológico es plausible para el ser humano, en tanto y en cuanto sea aplicado racionalmente para su progreso y bienestar.
Alejo Vercesi


Una Iglesia ostentosamente rica

Cuando el cardenal estadounidense Bernard Law fue acusado de haber encubierto a unos 250 curas pederastas, reclamado a declarar ante tribunales en el 2002, se refugió en la inmunidad del Vaticano. En 2004 fue nombrado arcipreste de la basílica de Santa María La Mayor de Roma. Allí falleció. El ataúd de Law, frente al altar, estaba flanqueado por cardenales y obispos, y a pesar de que se dice no era persona grata para Francisco, por razones de protocolo asistió a su funeral y le dio la bendición final esperando que el cardenal sea juzgado por Dios con misericordia. Sorprendentemente, el Papa retira su propuesta de crear un tribunal vaticano que traiga algo de transparencia en medio de tanto delito, y deja vencer el mandato de la comisión de expertos para asesorar a la Iglesia sobre la protección a los niños. También la inmunidad es económica. En 2016 la transferencia que le hace el Estado es de aproximadamente 134 millones de pesos. A estos montos indexados anualmente hay que sumar subsidios a escuelas confesionales ―que son un importante porcentaje en el presupuesto educativo y afectan a la educación pública―, restauraciones de iglesias. Son varias las leyes procedentes de la dictadura que avalan que todos los argentinos contribuyamos al mantenimiento de una estructura millonaria. Nos hacemos cargo del salario de arzobispos y obispos, entre otros. Estos salarios equivalen al 80% del salario de un juez nacional de primera instancia. Nada mal les dan los números. Se habla del paraíso fiscal de la Iglesia. No sólo dispone de miles de inmuebles, sino que no paga impuestos. En Italia se calcula que el 20% del patrimonio inmobiliario del país está en manos del Vaticano. Acumulación material que está alentada por el Código del Derecho Canónico. Sería de buenos demócratas apoyar una reforma en este aspecto y dejar de subvencionar con dineros públicos a una Iglesia ostentosamente rica, dogmática en sus enseñanzas y que se contradice a sí misma con interminables dobles discursos.
Beatriz Teresa Salto

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