Sobredosis en Venado Tuerto
Estamos perdiendo una nueva generación en manos de un plan muy bien organizado por el imperio, que se viene aplicando hace años en nuestro país y en otros países hermanos.

Lunes 07 de Abril de 2008

Estamos perdiendo una nueva generación en manos de un plan muy bien organizado por el imperio, que se viene aplicando hace años en nuestro país y en otros países hermanos. El objetivo: ordenar el "patio trasero del Tío Sam". El método: sexo, drogas y rock and roll. La estrategia es sutil y se viene aplicando sin pausa desde hace ya mucho tiempo. Hoy los chicos no tienen un lugar de contención dónde canalizar todas sus energías. No tienen donde proyectarse. Cuando yo era chica los que jugaban al fútbol o al básquet no tomaban alcohol los sábados, porque al día siguiente tenían partido, y no querían estar de "resaca". Procuraban no dar ventajas. Los clubes de barrio son historia antigua; hoy una birra en la plaza y nada de ganas por nada... Alguna vez discutíamos al respecto con un amigo que me decía: ¿por qué te molesta verlos ahí, si no hacen nada? Creo que nunca le pude hacer entender que lo que me molesta es eso: que no hacen nada, sólo dejan morir las horas, mientras la historia los pasa por encima. Es la edad de la revolución, ¿o alguno puede decir que no quería cambiar el mundo a los 15 años? Hoy esas ganas se ahogan en alcohol, se decerebran con paco, faso, se aturden con música de letras extranjeras y vacías de significado. Ya ni el idioma es nuestro, antes "parábamos un cacho", hoy "hacemos un break". Esta generación de "idiotas útiles" terminan sus vidas, casi a estrenar, reventados en el pavimento o a los golpes por motivos que ellos mismos desconocen. Y los que se salvan terminan siendo mediocres, pidiendo limosnas de una dignidad que antes les pertenecía. Defraudados al querer emprender una carrera, conseguir un trabajo, encaminar una vida. Los que notamos esta desesperante situación tenemos la obligación de tomar partido, por nuestros chicos y por nosotros mismos. Abramos espacios, hablemos con ellos, planteemos una conducta activa, propongamos opciones, lugares, actividades, objetivos comunes, caminemos junto a ellos. Salvémonos todos juntos. La semana pasada murió un pibe de sólo 19 años por sobredosis, y les juro que era un gran pibe. Mi corazón me obligó a escribir esto.
Natalia Jaureguizahar
Venado Tuerto