Sobre Rosas y los aborígenes
Quiero contestar a la carta del 12 de marzo, firmada por Cristián Hernández Larguía sobre Juan Manuel de Rosas. En primer lugar me gustaría aclarar que fue Rosas quien firmó la paz con la mayoría de los pampas, tehuelches y ranqueles en 1825...

Lunes 17 de Marzo de 2008

Quiero contestar a la carta del 12 de marzo, firmada por Cristián Hernández Larguía sobre Juan Manuel de Rosas. En primer lugar me gustaría aclarar que fue Rosas quien firmó la paz con la mayoría de los pampas, tehuelches y ranqueles en 1825, en vísperas de la guerra contra Brasil. Dicho acuerdo se firmó gracias a la amistad que unía a Rosas con los pampas, y si bien es cierto que combatió a los ranqueles renegados, también vale aclarar que lo hizo bajo las órdenes de Rodríguez y Rivadavia, quienes creían que era la única forma de terminar con los malones. Y en segundo lugar, no sé por qué la historia oficial y usted, tienden a olvidar que no fue Rosas quien inició las persecuciones y las hostilidades, sino que fueron los unitarios a través de Juan Lavalle cuando el 13 de diciembre de 1828 asesinó a Manuel Dorrego. Fue precisamente ahí cuando comenzó la guerra civil en Argentina y fue Lavalle quien a partir de ese momento comenzó a asolar la campaña y a matar a cuanto gaucho o federal se pusiera en su camino. Con esto no justifico lo realizado por la Mazorca, pero me parece injusto que siempre sea Rosas el único villano cuando lo único que hizo fue responder a la violencia con violencia, algo usual en esa época. Lo ideal sería analizar los hechos y a los hombres según las características de esos años y juzgar a todos con la misma vara, sin arreglar la historia a nuestro gusto crucificando a algunos y santificando a otros. Los argentinos estamos acostumbrados a ver en blanco y negro, obviando que entre estos colores hay una gran gama. No somos ni ángeles ni demonios, somos seres humanos.

Erica Gisela Alí, DNI 25.959.607

 

N. de la R.: En su carta, Hernández Larguía plantea, a raíz de la polémica desatada por las pintadas en los carteles indicadores de la calle Presidente Roca, que hay que medir con una misma vara a todos. Y recuerda a Juan Manuel de Rosas, de quien dice que también gustaba de la práctica deportiva de cazar indios. Sugiere que la calle que lleva su nombre en Rosario vuelva a llamarse 25 de Diciembre.