Jueves 03 de Julio de 2008
En una carta escrita por Amílcar Monti, se realzan las bondades y virtudes del Che Guevara, tributándole loas y otras alabanzas a su figura. Lástima que se olvidó de leer en los archivos que él fue, junto con Fidel Castro, el constructor del paredón de la muerte donde fueron fusilados miles de cubanos de todas las edades sólo por estar en contra de esa sangrienta revolución, mientras él gozaba de ese macabro espectáculo. También pasó por alto cuando en Bolivia reclutaba gente entre los campesinos para hacer su revolución y los que se negaban a integrarse a sus filas eran asesinados por este "gran revolucionario" con un tiro en la nuca, como escarmiento para los demás (ver archivos de la época). Pero peor aún fue que miles de jóvenes incautos y engañados sucumbieron por seguir una ideología sangrienta. Los grandes hombres son aquellos que lucharon por la paz y justicia sin empuñar ninguna arma. Gandhi, Juan Pablo II y cuántos otros cientos más merecen tener un real reconocimiento, pero algunos, por intereses ideológicos mezquinos de por medio, prefieren ignorarlos. Cuando se cuenta la historia de una persona es bueno que se diga toda su trayectoria, así los lectores sacan conclusiones.
J. Bressan,
LE 6.347.664