Sobre la "máquina de Dios"
¿Quién originó "la máquina de Dios"? ¿Los sabios humanos o un artífice superlativo de la vida? ¿Ha probado la visión humana que puede predecir con más exactitud los peligros y resolver la crisis actual cada vez más compleja?

Domingo 05 de Octubre de 2008

¿Quién originó "la máquina de Dios"? ¿Los sabios humanos o un artífice superlativo de la vida? ¿Ha probado la visión humana que puede predecir con más exactitud los peligros y resolver la crisis actual cada vez más compleja? Los hechos nos muestran que hace falta una sabiduría infinita más que limitarse a experimentar en un laboratorio para descubrir el origen de la vida. Por tanto vale preguntarse: ¿de nuevo el Génesis... en el laboratorio? Si es en el laboratorio de los hombres según su experiencia ¿podrían descubrir si existen un amor elevado y altruista, sabiduría infinita, justicia y poder infinito en el origen de la vida? Y si es así, ¿no será que existe un artífice que dio dirección a lo que ocurrió en el escenario terrestre? El negarlo sería estar usando el término "Azar", con mayúsculas, como voz sinónima de "Creador". Por ejemplo, el premio Nobel Jacques L. Manoud (sin darse cuenta quizás) elevó el "Azar" al rango de principio creativo. Sea que lo reconozcan o no, el hombre tiene una necesidad espiritual de llenar su vida, de buscar; "pero mientras continúe apoyándose en su propio camino, sólo se sigue haciendo sabio a sus propios ojos", dice un sabio proverbio 3:5,6. La historia ha probado que mientras la humanidad siga esquivando la verdadera causa de la vida, continuará obrando ruinosamente, porque se les escapa que la vida no es producto de algo caótico, impersonal, sin normas, sin leyes. Si existe una compleja ecuación matemática hay una mente maestra. ¿Cómo puede entonces un alumno tener la soberbia de querer llegar por otros caminos que no sean los indicados por quien nos puso en la Tierra? ¡Cuán verdaderas son las palabras de Eclesiastés 8:17!: "La humanidad no puede averiguar la obra que se ha hecho bajo el sol, por mucho y duro que sigan trabajando. No hay verdadero logro y felicidad estando solos en un universo indiferente".

Francisco Di Cosco, DNI 6.019.604