Sobre la crisis energética
Que la crisis energética es real y se vaticina creciente, nadie puede dudarlo. Que la misma es producto de la falta de inversión y del extraordinario crecimiento de la economía poscrisis es diagnóstico hartamente repetido y publicado. Esta realidad, culpables aparte por la imprevisión, nos impone, además de dolernos, la necesidad de extremar la búsqueda de soluciones...

Domingo 13 de Enero de 2008

Que la crisis energética es real y se vaticina creciente, nadie puede dudarlo. Que la misma es producto de la falta de inversión y del extraordinario crecimiento de la economía poscrisis es diagnóstico hartamente repetido y publicado. Esta realidad, culpables aparte por la imprevisión, nos impone, además de dolernos, la necesidad de extremar la búsqueda de soluciones y aceptar que las mismas, aun una vez adoptadas, lamentablemente no redituarán en tiempo la urgente atencion de la demanda. Como nuestro país es federal, las autoridades nacionales y provinciales tienen la responsabilidad básica de coordinar las soluciones e inversiones que las regiones en su conjunto demanden. Pero eso solo, aunque exigible, no será suficiente: también la ciudadanía debe participar, debe entender la profundidad de la crisis y no puede permanecer ajena al problema. Estamos muy próximos, a picos récord de demanda energética, sea industrial o familiar, y esto indica progreso. Antes de restringir consumos debemos racionalizarlos. La producción debe acordar horarios y a nivel doméstico debe cuidarse el consumo. Por ejemplo, la extraordinaria venta de acondicionadores de aire supone para la temporada que se inicia una notable exigencia extra de energía. Las cifras son notables y este nuevo hecho demandara aún mayor racionalidad por parte de los usuarios. Las soluciones para enfrentar las crisis son conocidas y simples en su enunciación, pero no en su disposición, ya que exige severas conductas fiscales y sociales. En el mediano plazo, fuertes inversiones regionales del Estado en la generación eléctrica. Y en el corto plazo, la toma de conciencia de la crisis energética por parte de todos los sectores de la sociedad y la plena solidaridad para actuar en consecuencia, con la racionalidad en el consumo, por parte de todos, sin excepciones, de quienes la pagan o de aquellos que, por motivos distintos, explicables o no, se "cuelgan". Y en esto las autoridades tienen la palabra, para castigar a quienes no cumplan, con el recargo tarifario por los consumos excedidos o con el corte del suministro por los excesos en la gratuidad o "colgadura".
Juan Carlos Romano
DNI 3690388