Sobre el Día de la Obstetricia

Martes 06 de Septiembre de 2022

Este día (31 de agosto) puede servir para la reflexión de todos; profesionales, parturientas, parejas, familias y amigos. Transitamos tiempos de cambios, ideales para continuar mejorando la calidad y la calidez con la cual se atiende a la mujer y al niño en una de las circunstancias más importante de sus vidas.

Mi mirada es la de una partera que ejerció desde 1962 hasta 2009. En todos esos años la obstetricia cambió y sigue evolucionando tanto que los profesionales mayores hemos perdido nuestro poder de asombro. El viejo Pinard (el palito) con el cual escuchábamos al no nato, sumado a nuestras manos experimentadas, eran casi la única comunicación que teníamos.

Hoy se lo ve en colores, se sabe si está sano, se conoce su sexo, se solucionan problemas antes del parto. Asombroso, bello. Tantos cambios técnicos apostando a la vida, emocionan.

Sumemos a ello la aparición del “parto respetado” sobre el cual existen diferentes posiciones. Quiero dejar mi humilde opinión. Entiendo que se trata de una manera de acompañar a la mujer para que todo sea natural, familiar, cálido, respetuoso y por supuesto que no arriesgue ni un poquito la vida de la madre ni la del niño. Por ello me parece absurdo cuando veo que se resuelve asistir a la parturienta en su domicilio, aunque sea a su pedido y el de su pareja, porque el profesional sabe perfectamente que cuando se presenta un problema, muchas veces se debe contar con un quirófano en el instante para no perder ninguna vida.

Las estadísticas lo demuestran. Por ello para mí, el parto respetado debería ser el que el grupo familiar viviera como el deseado dentro de un hospital y no en la peligrosa soledad de su domicilio y el profesional debería bregar por “ese” parto ansiado, pero sin riesgos.

Desde la antigüedad las parteras nos quedábamos horas al lado de la mujer para que lo lograra. ¿Las cesáreas? Solo se realizaban las necesarias.

Edith Michelotti