Jueves 03 de Abril de 2008
Al cacerolazo espontáneo el gobierno de Cristina lo reprimió con el piquetero D’Elía. Pero la culpa no es del chancho sino del que le da de comer. En el país se estableció el piquete como método de protesta y no está bien ni el de los pobres, ni el de la "abundancia". Lo que busca el gobierno es dividir a las clases sociales. Basta de legitimarse en el poder citando al golpe militar. Está bien el juicio a los represores, pero la gente que fue a los cacerolazos no es golpista, ni quiere que vuelva Videla. Hoy no hay posibilidad de que los militares tomen el poder, no engañemos a la gente. Cristina no supo leer lo que la sociedad expresó, que no sólo se manifestó en contra de las retenciones al campo, sino también por la cantidad de casos de corrupción del gobierno, la suba de precios, la inseguridad, etcétera. La presidenta no supo comprender esto porque como bien dijo ella debe tener: sinceridad para solucionar los problemas de todos y responsabilidad, porque lo que ocurrió fue por culpa de ella que no se supo manejar a tiempo. El tiempo dirá si lo que pasó condena a este gobierno, o no, por lo pronto parece ser que sí.
Carlos A. Ruiz