Jueves 17 de Abril de 2008
El pasado sábado 29 de marzo, se informó sobre la situación del lugar donde pasamos la mayor parte de las horas de nuestros días, el Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo. Al respecto, queremos decir que somos trabajadores de la salud que colaboramos en la construcción de esta nave, donde (al modo bíblico) acude un sinfín de seres que intentan salvarse del gran diluvio. Enfermos no sólo físicos, sino además del interior intangible (mentales), tratados con la mejor de nuestras posibilidades humanas. Esta nave, sólida en otros tiempos, está a punto de zozobrar, azotada por vientos huracanados que nos sorprenden desde los distintos puntos cardinales. Líneas políticas diversas confluyen abonando con más gérmenes patógenos este propicio caldo de cultivos. Luego están los usuarios, vulnerables y negados de toda voz. Zozobra nuestro barco, atónitos miramos hacia babor, hacia estribor, queremos encontrar los botes salvavidas pero no los vemos. Elevamos nuestra voz para que nos escuchen. Deseamos salvar nuestro hospital que necesita en forma urgente que dejen de azotar la nave, a la manera de corsario, ávidos de un botín. Nos ofenden, cuando ofenden públicamente personalizando en quienes desempeñan circunstancialmente cargos directivos. Nos ofenden y ofenden a la comunidad cuando por espurios intereses quedamos a merced de enemigos invisibles. Pedimos trabajar en paz, con los justos recursos económicos, con el recurso humano adecuado, con la base sólida que da un conocimiento real e integral de la situación económico financiera. Le decimos a San Lorenzo: ya no podemos más, ayuden a nuestro hospital.
Gabriel Lombardo, Miguel Montes, Rosana Cheirano, Raquel Mano, y siguen las firmas