Jueves 05 de Junio de 2008
Mi suegra estuvo internada durante un mes en la terapia intensiva del Hospital Centenario. Su destino no fue el mejor. A pesar de eso nosotros, los familiares, estamos orgullosos, agradecidos, conmovidos por el excelente trato y trabajo que desarrollaron los médicos de la unidad liderados por el doctor Cardonet. Sabemos que el médico debe mantener una cierta distancia en la relación con el paciente, sin embargo hemos visto a los médicos profundamente involucrados y obstinados en salvarle la vida a Dominga Manavella. Nos hemos dado cuenta de que han hecho todo lo posible para mejorar su salud, que se han comprometido y han sabido manejar nuestra angustia con el mejor de los tactos y sutileza. Quiero destacar que a pesar de vivir en el país en que vivimos, con todos los inconvenientes que atravesamos, con todos los problemas que experimentamos, debemos estar orgullosos de nuestra salud pública (incluso con sus limitaciones), debemos estar orgullosos de los médicos que la encabezan, de los médicos que se comprometen. Eso es lo que sentimos los familiares de Dominga Manavella, orgullo por ustedes, médicos de la terapia intensiva del Hospital Centenario.
Sebastián Rogelio Ocampo, cheseb22@hotmail.com