Cartas de lectores

Salta 2141, un dolor que no cesa

Homenaje y advertencia. La autora de esta nota evoca conmovida a las víctimas de la tragedia ocurrida hace exactamente cinco años, valora la lucha de los familiares y recuerda que la Justicia continúa en deuda.

Lunes 06 de Agosto de 2018

El día 6 de agosto del año 2013, Rosario sufrió la "tragedia evitable" más dolorosa de su historia. La explosión del edificio ubicado en calle Salta 2141, producto de la corrupción y negligencia que continúan impunes, nos dolerá por siempre a todos los rosarinos. Dejó 22 víctimas fatales, sus familias destruidas, y una sociedad consternada.
Este lunes, como cada aniversario, el acto de conmemoración será una cita obligada para el ejercicio de la memoria colectiva, esta vez en el marco del anuncio de la apertura de un concurso con el objeto de la construcción de un memorial en homenaje a las 22 víctimas.
La construcción del memorial anunciado por el gobierno provincial será posible por la lucha de los familiares que desde el primer día y aún con un dolor inmenso comenzaron a recorrer un largo camino que permitió su conquista.
Desde la decisión de expropiación del predio dispuesta por la Legislatura provincial, hasta la convocatoria de la Gobernación para el concurso nacional de anteproyecto: "Salta 2141: Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música", el ejemplo conmovedor lo dieron los familiares, haciendo del dolor, compromiso de lucha, construcción de memoria y búsqueda de justicia.
Hace pocas semanas, firmaron un convenio marco y un convenio específico, donde quedó plasmado el acuerdo para que junto al memorial, y como metáfora consecuente con el mismo, la educación y la música tengan su lugar allí, donde perdieron lo que más querían.
El Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música nucleará en el predio el funcionamiento conjunto de dos instituciones: la Asociación Civil Salta 2141 integrada por los familiares y el Instituto Superior del Profesorado de Música Carlos Guastavino, institución señera de nuestra cultura musical que también tendrá allí su sede.
Un lugar que marcará un hito fundamental para la memoria de los rosarinos y constituirá, además de un justo homenaje, un espacio donde se ejercerá memoria activa a través de la Asociación Civil, que es la forma jurídica que asume un colectivo admirable que trascendió las fronteras del dolor y emprendió la necesaria búsqueda de justicia, la lucha contra la corrupción y la negligencia.
Como rosarina y concejala de la ciudad, acompañé durante todos estos años ese recorrido muchas veces transitado en inadmisible soledad por los familiares. Hoy, cinco años después, debemos denunciar que esa búsqueda necesaria de justicia, búsqueda impostergable para los familiares y para la ciudad toda, corre peligro por el estado de la causa y aún no hemos conseguido certezas sobre el estado de la red de gas de nuestra ciudad.
Que a cinco años de aquel día no contemos aún siquiera con fecha cierta de juicio es una vergüenza, una deuda inconcebible de la Justicia para con todas y todos los rosarinos. Que a cinco años no tengamos responsables y respuestas, da cuenta de una impunidad contra la que debemos luchar con firmeza y decisión.
Quienes creemos profundamente en la democracia, en sus instituciones, y pretendemos fortalecerla con cada acción cotidiana, entendemos que es necesaria e impostergable una definición clara y concreta en relación a ésta causa judicial. Más aún de quienes tienen la responsabilidad institucional de dar respuestas en términos funcionales en este juicio.
Los familiares han golpeado todas las puertas exigiendo memoria, verdad y justicia y su dolor se ha transformado en una fuerza que busca cuidarnos a todos y todas, solicitando incansablemente informes sobre el funcionamiento del sistema de gas de nuestra ciudad, sin obtener a la fecha respuesta alguna. Hoy, como hace cinco años, ninguno de nosotros está exento de que un hecho de esta magnitud pueda volver a repetirse. Necesitan que acompañemos, que pidamos por los responsables, que exijamos justicia.
Salta 2141 duele desde aquel día y dolerá por siempre. Seguiremos caminando, defendiendo la memoria conquistada y uniendo nuestra voz a su grito incansable por verdad y justicia.

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