Cartas de lectores

Rosario narco en el mundo

Miércoles 14 de Febrero de 2018

Es obvio que en Rosario las seguidillas de matanza tiene un solo fin: controlar el poder en la ciudad que más cocaína exporta al mundo, según el Real Instituto Elcano, Think-Thank de estudios internacionales y estratégicos con sede en Madrid. Tuve la experiencia de visitar el instituto en una misión académica con varios compañeros de distintos lugares del país, pero ninguno de ellos se sintió tan avergonzado, humillado, inseguro, traicionado, intranquilo y desesperado como yo, que soy rosarino. El instituto que entre sus ejes temáticos tiene la seguridad y defensa por lo tanto la lucha global contra el narcotráfico, compartió sus datos técnicos lo cuales nos ubican Nº 1 en el ránking junto a Santa Fe, de las ciudades de Sudamérica que más exportan cocaína hacia el mundo. Resumiendo las rutas de Sudamérica por donde se traslada y se exporta la cocaína, tenemos a la de mayor importancia que baja desde Perú, Bolivia y Paraguay, toda la gran región centro oeste y todo el sur de Brasil. Esa gran cantidad de toneladas de cocaína, logística de transporte, pagos de coimas, crimen y sangre, desembocan en la Gran Rosario narco. La región norte de Sudamérica es la segunda ruta de la que se encargan Colombia, Venezuela y el norte de Brasil con sus puertos ubicados en la región nordeste. Una vez apostada la cocaína en los puertos del río Paraná, Rosario se encarga de transportarla a través de su fácil salida al océano Atlántico hacia gran parte del mundo. Las opciones de ruta de exportación para la Gran Rosario narco son España y Portugal directo o toda la costa oeste del continente africano, desde el sur, centro y norte, donde el traslado por tierra es asegurado hasta llegar al estrecho de Gibraltar, que a través de Marruecos la droga cruza hacia España y el resto de Europa. Es lógico pensar que la lucha de poder por el control de la ciudad más exportadora de cocaína nunca va a finalizar; es más, seguirá recrudeciendo, ya que las bandas mafiosas de algunos policías, jueces, políticos, abogados y lavadores de dinero, incitan y necesitan la guerra de bandas armadas de los barrios. Los ganadores, los más organizados, por ejemplo Los Monos, serán los elegidos para seguir el flujo de sus grandes negocios de exportación mundial de cocaína sudamericana. Mi alma rosarina en esa reunión recorrió un mundo de sensaciones, la más fuerte fue la vergüenza de pertenecer a la ciudad cuna del crimen organizado nacional.

Pablo Federico Depretti

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