Cartas de lectores

Rosario, la ciudad que me cobijó

La agujas de mi reloj marcaban exactamente las 2.45 de la madrugada de aquel lunes 18 de diciembre de 1967.

Domingo 17 de Diciembre de 2017

La agujas de mi reloj marcaban exactamente las 2.45 de la madrugada de aquel lunes 18 de diciembre de 1967. Hace exactamente cincuenta años. Yo ingresaba procedente de la ciudad de Córdoba, por la calle de igual nombre a una ciudad que no conocía, ni la ciudad a mí tampoco. Solamente en dos o tres oportunidades, de paso para Buenos Aires, había podido contemplar algunas de sus calles. Llegué directo hasta la calle San Martín y desde allí hacia el sur que era adonde me dirigía. Noche de mucho calor y humedad, yo con mi ventilador de mesa que me sirvió para esa noche. De esta forma se inició mi vida en esta hermosa ciudad de Rosario. Tiempos de la majestuosa "La Favorita", del "Cristal Palace", "Chopería Santa Fe", el hermoso barrio Martin, el Monumento Nacional a la Bandera, la maltería Safac, "Sayonara", y tantos otros lugares que supieron hacer delicias de varios momentos de soledad. Al mes siguiente contraje matrimonio con Ana Lía Sandoval, también cordobesa, armando nuestro hogar que de a poco se fue agrandando. Quiero en esta carta expresar mi agradecimiento a la ciudad de Rosario y a los rosarinos, que no sólo nos recibieron con los brazos abiertos, sino que también nos integraron a esa sociedad de inmigrantes, trabajadora, alegre y responsable. Dante Alighieri, Instituto San José, Escuela Brigadier López, Instituto de la Sagrada Familia, Facultad de Odontología, Hoprome, con el padre Santidrián a la cabeza, nos acompañaron en el trabajo y en la educación de nuestros hijos y nietos rosarinos. También el Instituto Martín Fierro donde, junto a mi familia, supe dar recitales en más de una oportunidad. Si por esas cosas del destino Córdoba a mí me alumbró, Rosario me tiró un lazo y en la vida me pialó. ¿Cómo no agradecerte Rosario querida por todo el amor que nos regalaste?

Carlos Crembil Achával

DNI 6.509.735


Que sigan soñando

Los jubilados les importan muy poco. Diría que nada. Tal como el caso Santiago Maldonado, los kirchneristas usan todo lo que tienen a mano para tratar de incendiar el país y así intentar forzar una salida anticipada del actual gobierno. Y el fin es uno solo: si se va Mauricio Macri sueñan que la Justicia detendrá las causas de todos los corruptos procesados, presos y libres con aforo. Sigan soñando señores y señoras, pero en el calabozo, por favor.

Jorge Milesi


La reforma previsional en el Congreso

Debemos tener la hidalguía de decir la verdad de todo este tumulto que ha dado vergüenza internacional. En otros países no pueden creer que estamos viviendo, en pleno Buenos Aires, con la turba iracunda que se apodera de un país civilizado y democrático. Peor aún, cuando la mafia que manipula a los revoltosos patoteros, vistos en todos los canales televisivos pertenecen a un gobierno derrotado por haber socavado la economía de la Nación dejándola económicamente "desnuda". Sabemos fehacientemente que a estos delincuentes no les importa en lo más mínimo la situación que se trataba relacionada a los adultos mayores. Al ver fortalecido el gobierno de Mauricio Macri, sobran los intentos de desplazarlo. Hoy, la furia llegó a los extremos que, aunque no lo digan los diputados afectados, querían "ultimarlos". La actitud fue clara y contundente. Agradecemos a Gendarmería su eficiente intervención. Se dice que a estos crápulas deshonrados el "jefe" les entrega drogas y no choripanes como acostumbraban, es por ello que pierden el control y destrozan todo. De alguna manera esos jefes como Leopoldo Moreau o Máximo Kirchner, y los seguidores se aprovechan y hacen uso de los fueros apropiados para no caer en manos de la Justicia. Los vimos como vulgares patoteros disfrazados de diputados. Estos disturbios sólo les sirven para seguir "cuesta abajo en mi rodada" y jamás volverán a sentir las dulzuras del poder, porque estamos hartos de ellos. Un mensaje a Máximo Kirchner, ¿no recuerda que su madre, la reina, vetó el 82% móvil de los jubilados?

María Emilia Farros


El imperio de la venganza

La venganza es un terrible sentimiento que ha orientado el comportamiento de muchos presidentes que supimos conseguir a lo largo de nuestra historia. Incluso, el general José de San Martín fue víctima del odio de Bernardino Rivadavia, quien lo acusó de traición a la patria. La última vez que un presidente había sido víctima de semejante acusación fue Juan Domingo Perón durante la Revolución Libertadora. Sesenta años después, un juez federal, Claudio Bonadio, acusó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner del delito de traición a la patria. Considera que la ex presidente se valió del polémico Memorándum de entendimiento con Irán para encubrir a los supuestos responsables de la voladura de la Amia. Para el magistrado una decisión de política exterior tomada por el Congreso constituye un delito. Si ello es así, también traicionaron a la patria todos los legisladores que convalidaron el memorándum. Para Bonadio sólo son culpables Cristina y su ex canciller Héctor Timerman. De esa forma el gobierno nacional avala la denuncia efectuada por el entonces fiscal Alberto Nisman, considerada un adefesio jurídico por especialistas en la materia, como los doctores Zaffaroni, Maier y Arslanian. Por su parte, el juez federal Daniel Rafecas consideró en su momento que el memorándum no constituía delito porque jamás se llevó a la práctica. Todo este grotesco no hace más que poner en evidencia el deseo del gobierno y del establishment que lo protege de hacer escarmentar a una ex presidente que se atrevió a gobernar sin rendirle pleitesía a la oligarquía.

Hernán Kruse


Dejen brindar asistencia a los enfermos

Soy sacerdote de Rosario, con calidad de emérito, con disponibilidad a las necesidades del Arzobispado, entre ellas atender las urgencias de los enfermos. El domingo 5 de noviembre me llamó el párroco de la ciudad de Las Parejas y me pidió que visitara a un niño de cinco años internado en el hospital Víctor J. Vilela con un traumatismo de cráneo. Luego de la misa, fui a las 12 a visitarlo, y personal de seguridad me impidió el ingreso dado a que las visitas eran a las 16. Dado a la gravedad y angustia de los padres, insistí en varias oportunidades, no logrando pasar. Me retiré con gran dolor y lo puse en oración. Comunicado al arzobispo Eduardo Martín, recibí como respuesta que había un acuerdo donde debían dejarme pasar y brindar la atención de fe esperada. Deseo que los fieles católicos conozcan la persecución, no sólo en la Argentina, y la dificultad que tenemos para brindar nuestra asistencia, que no es falta de voluntad y entrega. Esto se debe a la mala organización de cada superior de los distintos lugares.

Presbítero Luis Humberto Milocco

DNI 6.030.601

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