Cartas de lectores

Rosario, esencia y horizonte

Quienes hemos nacido o residimos la mayor parte de nuestras vidas en esta llana urbe a orillas del maravilloso Paraná habitamos una ciudad con características muy particulares.

Domingo 16 de Junio de 2019

Quienes hemos nacido o residimos la mayor parte de nuestras vidas en esta llana urbe a orillas del maravilloso Paraná habitamos una ciudad con características muy particulares. Hace ya casi cien años un poeta (Ortiz Grognet) escribía: “ Granero de cien pueblos / fragua de libertades / la villa es un emporio mirando a las ciudades / Rica, tolerante y progresista/ hoy tiene de artesana lo que tendrá de artista/ Su presente pujante a su esfuerzo lo debe / pues come de su pan y de su vaso bebe”. Si estás leyendo estas líneas y tienes menos de 40 años debes saber que, hace no tanto tiempo, los ciudadanos de los países europeos a los cuales quizás tú estés mirando para emigrar, veían en esta Rosario a su “tierra prometida”. Dejaban todo y hasta arriesgaban su vida para venir a habitar esta ciudad que les ofrecía libertad para vivir y comerciar, educación pública de calidad, orden y previsibilidad para hacer realidad sus sueños de progreso y calidad de vida. Así Rosario duplicó su población sucesivamente en muy breves períodos de 1869/1887, 1887/1895 y de 1914 a 1926. Esa Rosario era un verdadero imán para los habitantes de muchos países. Hija de su propio esfuerzo, a la que nadie le regaló nada, tuvo las estructuras burocráticas nacionales y provinciales muchas más veces en contra que a favor. Construida como ninguna otra, con esfuerzo, inteligencia, generosidad y audacia. ¿Cómo lo hicieron aquéllos hombres y mujeres? Con medios tecnológicos y financieros infinitamente menores pero con osadía, visión de grandeza, sentido de pertenencia. Se hace indispensable entonces realizar el ejercicio de conocer e indagar en nuestra historia y no como un pasatiempo vano, no como un hecho estéril, sino para conocer el por qué, el cómo de aquéllas gestas. Abrevar en las memorias de audaces soñadores, hacedores y filántropos para recuperar nuestro ADN rosarino, esa visión de entrega y valentía. Poner en valor aquel espíritu generador de grandeza y de riqueza. Si se pudo antes y con medios más austeros y rústicos, ¿por qué no ahora? Seguramente no sea inmediato, pero sí quizás más simple de lo que a veces se teoriza. Con decisión e ímpetu convocar a los mejores de cada área, sin importar el partido al que pertenezcan. Colocar en la puerta de cada despacho jerárquico el cartel “Servidor Público Temporal” para refrescar la memoria de algunos que hacen de lo público su coto de caza. Cuidar el dinero público como el propio. Vincular, articular a las brillantes personas, asociaciones, ONGs, empresarios, vecinales, que aman la ciudad y que están dispuestas a construir, pensando siempre más en dar que en recibir. Promover, articular y sostener esos círculos virtuosos. Fomentar la educación y salud públicas de calidad, enseñar nuestra historia en las escuelas. Sostener lo bueno logrado y animarse a regenerar aquél espíritu de avanzada que nos transformó en apenas cuatro décadas de ser una aldea grande a una metrópoli que poco tenía que envidiar a las más modernas del planeta. Si quien resulte electo y su equipo demuestran capacidad de trabajo, altruismo, y asumen con coraje la misión de recuperar la grandeza rosarina sabrán empatizar y contarán con el firme apoyo de los rosarinos, tomando ese pasado no como un dato ineficaz sino como una de las llaves que abran horizontes a nuevas y prósperas realidades.

Miguel J. Culaciati

DNI 17276202

Fundador de “Valor Rosario” – Asociación por la identidad y cultura rosarinas

¿Tiene amnesia o está gagá? (II)

En respuesta a una carta de un lector titulada “¿Tiene amnesia o está gagá?”, le digo que el juez Eugenio Zaffaroni no puede tener amnesia ni estar gagá, pues sigue siendo reconocido en el mundo entero por su idoneidad y sabiduría. Su carta peca de ingenuidad al creer que jueces y diferentes tribunales de apelación no suelen están cooptados por el Ejecutivo de turno. No es necesario estudiar los expedientes para concluir que sólo el gobierno anterior ha sido sentado en el banquillo, gozando la más absoluta impunidad el actual, con gigantescas adjudicaciones a primos y amigos, acusaciones y denuncian que no prosperan no obstante “el eficiente, intachable y creíble tribunal”. ¡No seamos ingenuos, por favor!

Néstor Gandolla

La esquiva felicidad

Al hablar de “felicidad” todos sabemos de qué se trata y sus lógicos beneficios. Cuando debatimos cómo lograrla, desprovistos de un manual de instrucciones, surgen divergencias y los caminos se bifurcan. Determinando que dicho sentimiento tan necesario, como muchas veces tan esquivo, resulta fácil de cuantificar, pero del mismo modo difícil de lograr aumentarlo. Está comprobado científicamente que un alto grado de probabilidades de felicidad individual, dependen mayormente de un componente genético. Tomando como experiencias personas nacidas como gemelas idénticas, dan como resultado que su alto rango de ADN compartido se materializa en un grado de máxima similitud respecto a la satisfacción. Aunque estudios complementarios determinan que alcanzar una real felicidad, actualmente, excede exclusivamente una cuestión de orden individual. Diversos organismos públicos y privados, sumando sus ocasionales representantes, complementan su estudio y su promoción. Concluyendo en que un sistema democrático por sí mismo no logra el bienestar social. Considerando que su eficiencia suele claudicar finalmente, resultado de la moral y la ética de las personas que lo representan y en el que actúan. Aristóteles sostenía: “Por naturaleza la felicidad del individuo está indisolublemente unida a la felicidad del cuerpo social al que pertenece”. A modo de moderno complemento, los premios Nobel Amartya Sen y Josep Stilitz ubican un índice más realista a la hora de medir la felicidad de los habitantes de un país. Incluyendo necesariamente seis componentes básicos indispensables: “salud, seguridad, educación, trabajo, capital social y medio ambiente”. Desmenuzando sinceramente estos elementos, comprobamos como argentinos una inexorable realidad: ¡Qué tristemente privados estamos de ser un pueblo realmente feliz!

Norberto Ivaldi

El teatro solidario y la escuela pública

En el marco de la Semana de los Jardines de Infantes, la comunidad educativa del Jardín Nº 51 “Constancio C. Vigil” tuvo la oportunidad de vivenciar una experiencia maravillosa: “Frankenstein, un amigo diferente”. El evento se realizó el 24 de mayo en la sala del Teatro Saulo Benavente. Los personajes nos atraparon en una adaptación infantil de esta historia clásica. Frankentein, este protagonista fantástico, lleno de secretos e incógnitas; mediante sus acciones bondadosas construye vínculos genuinos, transmitiendo un mensaje tan importante: “lo esencial de los seres humanos, no radica en su aspecto o apariencia exterior”; que nos permite reflexionar sobre las diferencias en una sociedad en la que podamos convivir todos. A través de este medio expresamos nuestro profundo agradecimiento a los actores y directora de esta obra que generosamente fue realizada a beneficio de nuestro Jardín, y también a la comisión directiva de Vigil por su excelente predisposición y acompañamiento. La Asociación Cooperadora junto con el personal directivo y docente agradece a este grupo solidario por su aporte a nuestra institución y deseamos éxitos en su proyecto teatral.

Jardín de Infantes Nº 51 Constancio C. Vigil

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