Cartas de lectores

¿Rosario es para todos?

Me emociona el sentido de cuidado del medio ambiente, la bandera de la sustentabilidad, el amor por la armonía física y mental, la defensa del aprendizaje en condiciones de libertad de criterios, el pensamiento positivo por sobre el estrés, el trabajo relajado desde la comodidad del hogar, los ambientes libres de humos, los cultivos orgánicos, el reciclado y la aceptación del otro sin importar su aspecto o su origen. Todo dentro de una nueva sociedad que busca ser cada día mejor. ¿Y quién no podría estar de acuerdo? Pero, siempre hay un pero, para alguien que se toma el tiempo de observar el entorno. Dónde entra en este Macondo el consumo indiscriminado de alcohol incentivado por los "happy hours"; la invasión de espacios públicos con gente que entorpece la normal circulación de peatones y vehículos; la suciedad derivada de "eventos multitudinarios"; el ruido descomunal que no respeta al que no desea oírlo; la intolerancia y violencia de quienes no pueden controlarse a sí mismos como consecuencia de los efectos de sustancias tan tóxicas como las drogas y el alcohol; el abuso de poder de las autoridades que fomentan una actividad por sobre otra. Y se trata de la misma gente: la que defiende las consignas primeras pero ejercita las actividades segundas; la que clama por libertades grandiosas pero somete a sus pares a padecimientos continuos; la que demanda respeto pero no respeta al otro; la que quiere justificar comportamientos no convencionales pero ataca con soberbia, en nombre de la modernidad, a quienes tienen comportamientos tradicionales. Se podría decir que ante tamaña "ambigüedad", de lo que se trata es de una "sociedad gataflorista" que hace como que quiere ser distinta y aparentemente superior en sus objetivos y metas, pero definitivamente decrépita, corruptible, altanera y violenta en sus logros inmediatos.

Miércoles 06 de Noviembre de 2019

Me emociona el sentido de cuidado del medio ambiente, la bandera de la sustentabilidad, el amor por la armonía física y mental, la defensa del aprendizaje en condiciones de libertad de criterios, el pensamiento positivo por sobre el estrés, el trabajo relajado desde la comodidad del hogar, los ambientes libres de humos, los cultivos orgánicos, el reciclado y la aceptación del otro sin importar su aspecto o su origen. Todo dentro de una nueva sociedad que busca ser cada día mejor. ¿Y quién no podría estar de acuerdo? Pero, siempre hay un pero, para alguien que se toma el tiempo de observar el entorno. Dónde entra en este Macondo el consumo indiscriminado de alcohol incentivado por los "happy hours"; la invasión de espacios públicos con gente que entorpece la normal circulación de peatones y vehículos; la suciedad derivada de "eventos multitudinarios"; el ruido descomunal que no respeta al que no desea oírlo; la intolerancia y violencia de quienes no pueden controlarse a sí mismos como consecuencia de los efectos de sustancias tan tóxicas como las drogas y el alcohol; el abuso de poder de las autoridades que fomentan una actividad por sobre otra. Y se trata de la misma gente: la que defiende las consignas primeras pero ejercita las actividades segundas; la que clama por libertades grandiosas pero somete a sus pares a padecimientos continuos; la que demanda respeto pero no respeta al otro; la que quiere justificar comportamientos no convencionales pero ataca con soberbia, en nombre de la modernidad, a quienes tienen comportamientos tradicionales. Se podría decir que ante tamaña "ambigüedad", de lo que se trata es de una "sociedad gataflorista" que hace como que quiere ser distinta y aparentemente superior en sus objetivos y metas, pero definitivamente decrépita, corruptible, altanera y violenta en sus logros inmediatos.

DNI 13.167275

Tras los pasos de Bugs Bunny

La cumbre de "grandes pensadores" reunidos en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) fue con el fin de denunciar a los grandes estafadores del dibujo animado, por caso una cruzada moralista anti imperialista, según su visión por lo menos desopilante. Alberto Fernández acusó de delincuentes al Pato Donald, el Correcaminos y otros, lo que evidencia un grado de perturbación importante. Ha llegado a tal extremo del ridículo, que quieren investigar el patrimonio del Tío Rico por enriquecimiento ilícito; hacerles una denuncia penal por exhibiciones obscenas a Porky, Petunia, al Pato Lucas y otros por andar con las partes pudendas como Disney los trajo al mundo. Espero que no empiecen a analizar el vínculo sospechoso de los binomios El Zorro y Bernardo, Tarzán y la mona Chita, el Llanero Solitario y el indio, Batman y Robin, y sus oscuras intenciones e inclinaciones. Sugiere este tema tan importante que pretenden volver con nuestro vernáculo e inocente gauchito "Zamba" de Paka Paka. Debemos recordar también a nuestro querido Isidoro Cañones y sus jugarretas al noble Patoruzú, típico argentino que no necesitaba intrusión yankee.

Roberto Rubén Sánchez

DNI 8.634.022

Enormes jubilaciones

Una diputada provincial se quejó de que haya jueces jubilados que cobren cerca de $ 500.000. Reclamó solidaridad y que paguen impuesto a las ganancias. Se equivocó muchas veces. Los magistrados y funcionarios ingresantes sí pagan ese impuesto. Debió también censurar que un legislador nacional le cueste al erario unos u$s 80.000 por mes. En cuanto a la solidaridad, como la caridad, es algo personal. No se pueden imponer por leyes o a palos. Lo mismo la salud o el amor. Por fin, se perciben jubilaciones en razón de los aportes hechos. Ahora si hablamos de la calidad intelectual y ética del Poder Judicial, es otro cantar. Dicho eso con las protocolares excepciones del caso.

Julio Chiappini

DNI 6.071.522

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