Cartas de lectores

Revertir la inseguridad

Me dirijo a usted señor gobernador con todo respeto para referirme a la nefasta inseguridad que estamos padeciendo y que no tiene fin ni límites.

Lunes 07 de Enero de 2019

Me dirijo a usted señor gobernador con todo respeto para referirme a la nefasta inseguridad que estamos padeciendo y que no tiene fin ni límites. Vivimos enrejados como presos, sin tener un techo de salvación que nos proteja de este raid delictivo que nos acosa a todos. En verdad, la inseguridad siempre estuvo instaurada en la sociedad argentina; pero en lo que va del año, aumentó en cifras altamente peligrosas y seguirá aumentando si no se le pone límites. No existe casi lugar donde alguien pueda transitar tranquilo, es moneda corriente leer sobre homicidios, robos, secuestros, torturas, violaciones por parte de personas sin escrúpulos y que en muchos casos son menores de edad que, desprovistos de todo sentido de comprensión familiar o social, caen en el flagelo de la maldita droga, o por ambición desmedida de conseguir dinero fácil, terminando a su paso con una vida sin piedad. Hoy nos duele como una herida abierta la creciente inseguridad que azota fuertemente a nuestra provincia. Son casos diarios y las víctimas no tienen derecho ni siquiera a esperar protección del Ejecutivo provincial. Pareciera poco la autoridad moral de algunos que viven rodeado de escoltas y no tienen idea de lo que es sentir en carne propia la inseguridad. Esta terrible realidad tiene varias connotaciones a las que hay que prestarles mucha atención; la falta de trabajo y de educación, entre otras. El auge del consumo de drogas y la falta de punición de quienes la trafican, parece echar un manto de sospecha sobre funcionarios que tienen la responsabilidad sobre el tema en cuestión. Por tal motivo, la sociedad requiere de un hombre con mano dura, firmeza y decisiones propias al que no le tiemble el pulso de bajar el martillo y terminar con todas estas lacras humanas que hacen mal al país.

Rol Prado
Comisario Inspector (R)
LE 6.056.172


Animales en la Basílica

Numerosos son los relatos de algunos visitantes a la Basílica de Luján que se han sentido apenados y muy disgustados ante la presencia de animales -perros precisamente- malolientes y agresivos pululando por todos los sectores de la basílica. Debo reconocer y para ser sincero, que en un principio pensé que la noticia se refirió al día en que el innovador obispo Agustín Radrizzani convocó a una misa ecuménica, reservando lugares de privilegio para Hugo y Pablo Moyano, Guillermo Moreno, Roberto Baradel, Daniel Scioli y Wado de Pedro, para nombrar sólo algunos de los tantos procesados y referentes de lo peor del sindicalismo y la política argentina, que muy orondos, se pavoneaban en la primera fila. Confieso como católico, que ese día "sí sentí mal olor".

Alejo Uribe
DNI 6.259.301


Te descuidaron Negrita

Leí un artículo en este periódico en página 16 de La Región titulado "La casa Gris se quedó sin la Negrita" y hace mención a una perrita que se aquerenció y fue adoptada, querida y mimada por sus empleados y hasta el mismísimo gobernador publicó fotos de ella. Me dio mucha tristeza y angustia lo sucedido. Pero luego reflexioné y pienso que la abandonaron y la dejaron solita y, por ese motivo, se produjo el desenlace. Con llevársela por esa noche y brindarle cuidado, ya sea con algodones en los oídos, algunas gotitas o simplemente acompañarla en una habitación con música fuerte para minimizar los estruendos, se hubiese evitado lo que sucedió. Luego no alcanza con pasar horas buscándola. Se publicó un tuit que decía algo así como "tenemos un pedido de la Negrita advirtiendo el uso de la pirotecnia" y no fue escuchado ni siquiera por sus propios allegados. Luego con lamentamos no solucionamos nada. Ahora llegará el momento de reflexionar para que no vuelva a ocurrir.

DNI 8.506.908


El deseo presidencial

El mismo deseo, pero no la misma intención. Puede que sí, menos distraído por alguna belleza lacustre, algún mandatario hubiera visto a las familias en la calle, los pequeños esperando un imposible y a algún anciano blasfemando por la rara suerte que es la vida, alguna empatía se hubiere colado en ese impersonal tuit de medianoche destinado a muy poquitos argentinos. Y si, es más agradable el no ver lo feo, lo triste, lo errado y evitar batallar contra las propias convicciones cuando la realidad no encaja con ellas. No todos los deseos se corporizan en alguna fiesta y ese que pidió un presidente digno de su gente, aún no ha sido concedido.

Karina Zerillo Cazzaro


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