Domingo 17 de Agosto de 2008
Nadie va a la huelga por mero deseo o capricho. Los trabajadores deciden esa instancia para que sus reclamos se oigan. Por eso, no puede dejar de sorprender ingratamente a la población la actitud despectiva de Hermes Juan Binner hacia los justos reclamos de los trabajadores de la educación. Los muchos años de descontrol de los funcionarios hacia los grupos económicos más concentrados, las maniobras turbias realizadas durante décadas y que terminaron enajenando empresas públicas y hasta entidades financieras al mejor postor, no pueden justificar la postergación de responder a los trabajadores, por lo menos acorde al esfuerzo que realizan cada día. En medio del conflicto planteado por las corporaciones patronales agropecuarias, Binner habló de la necesidad de diálogo y ahora dice: "Si quieren parar que paren", repudiable actitud digna de un innombrable presidente que instauró el neoliberalismo en el país y gobernó una década infame. A nadie se le puede escapar que los maestros y profesores no sólo deben cumplir, y no porque esté escrito en reglamento alguno, múltiples tareas que exceden lo didáctico y pedagógico. Tareas no remuneradas y vinculadas a cuestiones esenciales para que los niños y jóvenes puedan acceder al conocimiento; tareas de contención afectiva y psicológica ante el desmembramiento familiar producido por el desempleo; tareas relacionadas a veces con la alimentación. Esto genera en los trabajadores de la educación estrés y desgaste. Binner, usted se proclama socialista: demuéstrelo. Respete a los trabajadores. Se lo digo como docente, socialista libertario y padre de una joven estudiante.
Antonio Moldes, CI 10.412.788