Lunes 28 de Julio de 2008
Quiero expresar a través de esta carta mi respeto hacia todos aquellos intendentes y legisladores, cualquiera fuera su partido, que demostraron tener lo que hay que tener durante el reciente conflicto entre el gobierno y el campo. A todos aquellos que entendieron que representaban los intereses del pueblo y no de un sector particular. Que defendieron sus ideas con coraje a pesar de los escraches, amenazas y agresiones. Que lo hicieron sabiendo (todos lo sabían) que la lucha no eran las retenciones sino una puja entre las grandes corporaciones y el Estado. A todos aquellos que no salieron corriendo desesperados ante el primer reto del patrón, la presión de los empresarios o los medios. Que no se asustaron ante la tensión social creciente cuando la misma está implícita en el sistema e inevitablemente saldrá a la superficie si se pretenden cambios imperantes. A los que no se aprovecharon de la coyuntura para obtener algún rédito político (los parásitos de siempre que nadie entiende cómo perduran, los veletas). A los que no aceptaron sobornos. A los que supieron escuchar el reclamo silencioso del pueblo, de aquellos vecinos que no pudieron manifestarse por temor a perder sus trabajos, sus clientes o a la condena social de sus familias. A ser víctimas del "apartheid" de los señores feudales. A los que no les temblaron las piernas cuando les dijeron "no pisás más el pueblo" o vieron rodar su "cabeza" entre los dirigentes del campo. Soy "hombre de familia" susurró varias veces antes de emitir su voto Cobos, como si la misma hubiese estado bajo amenaza. Sepan los blandos que el pueblo ya no come vidrios, que los olvidará rápidamente. Y que en el cuarto oscuro no hay cámaras de TV.
Fausto Lencina, fausto_12_02_04@hotmail.com