Respeto por la muerte
Las fuerzas militares colombianas acaban de obtener una incuestionable victoria sobre su mortal enemigo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Sábado 08 de Marzo de 2008

Las fuerzas militares colombianas acaban de obtener una incuestionable victoria sobre su mortal enemigo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). En un operativo que se desarrolló en territorio ecuatoriano lograron abatir a Raúl Reyes, número dos del grupo rebelde marxista-leninista y protagonista fundamental en la entrega de rehenes. Sin embargo, lo que los militares colombianos ganaron en el terreno militar, a pesar del riesgo de una guerra en la región, lo perdieron en el terreno moral. En su edición del 3 de marzo "La Nación " publicó una foto donde se observa el cuerpo descubierto de Reyes rodeado por policías y un médico, en el avión que lo trasladó a Bogotá. Fue, qué duda cabe, una demostración absoluta de falta de respeto por la dignidad de un caído en combate. Fue, lisa y llanamente, una profanación, una demostración enfermiza de poder. A Reyes (como en su momento al Che Guevara) no sólo había que matarlo, sino que había que exhibir sus restos como un trofeo. Había, pues, que aniquilarlo física y espiritualmente. Al ultrajar al más indefenso de los indefensos (un cadáver) las "fuerzas del orden" colombianas se burlaron de fuerzas morales sublimes como la compasión y la piedad. La exhibición obscena del cuerpo de Raúl Reyes no ha hecho más que poner en evidencia la abyección en que ha caído un presidente dominado por una sed de venganza que avergüenza a la condición humana.

Hernán Andrés Kruse

DNI 12.522.282