Cartas de lectores

Reclamo de inquilinos

Viernes 13 de Septiembre de 2019

Desde la Unión Rosarina de Inquilinos, como asociación de la sociedad civil, trabajamos a diario por una mejora constante en las condiciones que presenta el mercado inmobiliario. Las cuestiones económicas son esenciales pero en la última década hemos detectado aspectos administrativos que pusieron al inquilino en una situación de mayor vulnerabilidad. Excesivos requisitos, reajustes reiterados, inmuebles en malas condiciones, contratos con cláusulas tramposas, dueños irresponsables, inmobiliarias improvisadas que han jugado con el hogar de muchas familias, y precios que se han dolarizado y ponen en jaque a quienes quieren alquilar. Familias, estudiantes, comerciantes y empresarios, todos alquilamos alguna vez, por eso nacimos como institución allá por 2006, cansados de ser siempre la parte fina del cordón. Un Estado ausente durante muchos años potenció la brecha entre inquilinos por un lado y propietarios y administradores enfrente. En Rosario desde el 2016 existe el Programa Municipal "hoy alquilo", que pone a disposición de todos los rosarinos y quienes llegan a la ciudad, un servicio de asesoramiento legal gratuito y crea posibilidades de acceso a un contrato formal de alquiler para generar igualdad de oportunidades en el derecho a una vivienda digna. Desde la Unión Rosarina de Inquilinos queremos destacar el gran trabajo que allí se hace, desde lo administrativo y legal hasta la contención que se brinda a quienes llegan, en muchos casos, ahogados por los problemas. Charlando con su director, el señor Gustavo Alvarez, nos alegramos al conocer datos alentadores que nos dan la pauta de que cuando hay intención y decisión política las cosas salen bien. Desde su creación en 2016, el programa municipal asistió a más de 500 inquilinos dándole la oportunidad de acceder a créditos de hasta $35.000 otorgados por el Banco Municipal y con la tasa de interés subsidiada por la Municipalidad de Rosario, por un total que supera los $5.000.000, inquilinos que con ese crédito pudieron costear los gastos administrativos que le permitieron acceder a su primer hogar, a una mudanza si la familia se agrandó o comerciantes que tenían que renovar su contrato sin intención de caer en créditos bancarios privados, con tasas de interés anual exorbitantes. Son etapas, este es un camino de experiencias y aprendizajes que debemos recorrer y desde la Unión Rosarina de Inquilinos estamos para contribuir en la construcción social. Y si el Estado, en todas sus expresiones, suma su aporte como en este caso, los beneficios para la ciudadanía llegarán pronto. Vamos a seguir con la fuerza del primer día acompañando lo positivo y con trabajo en lo que haya que mejorar y corregir. Enfrentamos un 2019 durísimo en cuestiones económicas con aumentos en las renovaciones y nuevos contratos por encima del 40% y la proyección supera el 50% para fin de año. Esto nos presenta el desafío de redoblar esfuerzos y no permitir más abusos por parte de inmobiliarias y administradores. Porque los inquilinos sólo pedimos reglas justas y un Estado que nos acompañe.

Dorian Fernández

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