Reales antojos del gobierno
Me había hecho el firme propósito de desconectarme de esta, para mí, muy querida sección Cartas de los Lectores. Resulta desgastante, inútil y una pérdida de tiempo, cuando en lugar de argumentos se estila discurrir con chicanas, vana dialéctica y mentiras flagrantes.

Jueves 07 de Agosto de 2008

Me había hecho el firme propósito de desconectarme de esta, para mí, muy querida sección Cartas de los Lectores. Resulta desgastante, inútil y una pérdida de tiempo, cuando en lugar de argumentos se estila discurrir con chicanas, vana dialéctica y mentiras flagrantes. Sin embargo, ya que todas las cosas poseen un límite y, por otra parte, la carne es débil, las tres cartas publicadas el 4 de agosto ("¿Quién pagará el tren bala?", "Oscuro caso de transferencia" y "La caja está en coma") me tientan a volver al ruedo. Las tres cartas son claras, plantean verdades y están en un todo de acuerdo con mi pensamiento. Creo, sin embargo, que a esta altura de los hechos ha quedado demostrado una y otra vez que el matrimonio reinante no está dispuesto a argumentar ni a dar razones de nada que no sea llevar agua para su molino. El tren bala, por ejemplo, es a todas luces un gran negociado, como lo es también Aerolíneas. La sola realización del proyecto, los estudios iniciales y la licitación internacional llevada a cabo oportunamente, han significado un costo importante para un país como el nuestro. Ya que fui uno de los primeros en alertar en esta sección del disparate del dichoso tren, seguí atentamente todo el proceso, y ello me ha llevado a convencerme de que si después de los estudios y argumentos presentados por distinguidos especialistas en la materia se ha seguido ciegamente adelante con tan peregrina idea, resulta evidente que nos encontramos frente a otro de los tantos antojos de Sus Reales Majestades. Ergo, resulta al ñudo argumentar. Son ciegos y sordos. Desde ya, resulta evidente que no son mudos.

Cristián Hernández Larguía