Cartas de lectores

¿Qué quieren las mujeres?

A la pregunta de cuándo comienza la vida humana y cuál es el sentido de la misma le caben dos respuestas: biológica y psíquica.

Viernes 27 de Abril de 2018

A la pregunta de cuándo comienza la vida humana y cuál es el sentido de la misma le caben dos respuestas: biológica y psíquica. Desde el punto de vista biológico se puede pensar que la vida humana comienza en el momento de la fecundación con la unión del óvulo y el espermatozoide formando el embrión (día 1), o en el momento de la implantación de ese embrión en el útero materno (días 7 a 14) y que da lugar al feto, o a partir de la semana 25 de gestación, donde el feto ya siente dolor y comienza a tener una actividad encefalográfica coherente. A su vez, para la biología el sentido de la vida humana no dista del sentido de la vida en general, es decir: nacer, crecer, reproducirse y morir. Pero desde el punto de vista psíquico las cosas son muy diferentes. Sigmund Freud sostenía que un viaje comienza con la idea de hacer un viaje: cuando uno saca el pasaporte, mira el mapa por donde va a hacer un recorrido, saca los pasajes, ya está viajando, mucho antes de subirse a un tren. Del mismo modo, podemos pensar que, en realidad, la vida humana comienza cuando se gesta esa idea, consciente o inconscientemente, en la mente de los padres. Y tan es así, que una vez instalada esa idea en una pareja o una persona hará lo imposible y recurrirá a todos los métodos a su alcance para verla concretada; como también es cierto que si esa idea no se instaló de ninguna manera, también es probable que se haga lo imposible para que no se concrete. Como todos sabemos, los animales se caracterizan por tener instintos que configuran sus épocas de celo y apareamiento, y de los que depende la continuidad de su especie. La reproducción del animal humano, en cambio, al carecer de esa programación, es errática. Lo que nos lleva a la segunda pregunta: ¿cuál es el sentido de la vida desde el punto de vista psíquico? Digámoslo rápidamente: la vida humana no tiene sentido más allá del que los propios humanos puedan darle. Al carecer de los imperativos del instinto animal, los humanos vagamos por el mundo aferrándonos a un deseo que le dé sentido a nuestra existencia. Así, la vida humana es un software para el cual lo biológico no pasa mucho más allá de ser su sostén. Y aquí se impone hacer una diferenciación: la "vida" de la que hablan los biólogos no es la misma de la que se habla desde lo psíquico. La biología considera que un animal tiene vida si respira y su corazón late, pero para el psiquismo del animal humano tener vida es muchísimo más que eso. Para el hombre, que respire y le lata el corazón es apenas tener un estado vegetativo: un inversor es víctima de una estafa y pierde todo su dinero; acto seguido, viendo que su "vida" se ha ido por el desagüe, se tira desde la terraza de un edificio. Una persona sufre dolorosamente una enfermedad terminal y pide la eutanasia con la frase: "ya no tengo vida". ¿De qué "vida" se está hablando, acaso no respira, no le late el corazón? Está hablando de la vida psíquica, de la vida que creamos a partir de nuestros deseos y nuestras posibilidades, de esa vida que sin la cual hasta lo biológico se vuelve una carga. En los últimos tiempos, las sociedades modernas están dando una muestra de madurez de la que seguramente el psicoanálisis ha aportado su granito de arena: ¿debemos considerar a un ser humano "hombre" o "mujer" por que nace con pene o vagina o porque se identifica con un género determinado más allá de los genitales con que haya nacido provisto? Esta y otras preguntas similares van dando cuenta de que la biología está perdiendo la batalla de querer explicar con sus microscopios y tubos de ensayo lo que sucede con el animal humano, el que se obstina en tener una existencia que no cabe en ningún laboratorio. Así también, actualmente asistimos en nuestro país a un debate histórico: ¿tiene derecho una mujer a abortar?, que es como preguntarse si una mujer tiene derecho a tener una vida más allá de sus funciones reproductivas. Una de las consignas del movimiento verde dice que quieren ser dueñas de sus cuerpos, pero si vamos un poco más allá podemos decir que lo que quieren es ser dueñas sus vidas, con el cuerpo incluido. Lo que nos trae a la memoria aquella famosa pregunta de Freud: "¿Qué quiere la mujer?", la que frecuentemente ha sido interpretada como una idealización del misterio femenino. Hoy, a la luz del debate que tiene lugar en la Cámara de Diputados de la Nación, podemos ensayar, aunque sea parcialmente, una respuesta: las mujeres quieren lo que queremos todos: ser dueñas de su propio destino.
Guillermo Zinni


Un denominador común: vergüenza

En Carta de los Lectores del martes pasado el señor José H. Donati hizo referencia a una nota de tapa del diario La Capital con fecha 21 de abril. "Buscan proteger a 30 hombres que corren riesgo de ser asesinados". Realmente, una vergüenza. El mismo día lo que a mí más me resultó un absurdo –también en tapa, pero en un espacio más reducido– una nota con este título: "Está en peligro el tratamiento de dos mil personas con discapacidad", explicando como causa que no tienen una obra social, dependen del programa nacional Incluir Salud, y ésta hace cinco meses que no paga a los prestadores. Dos niveles de gobierno, dos situaciones humanas muy diferentes, y con un común denominador: vergüenza.
Marta González
DNI 6.377.300


Pensar en las infancias, construir futuro

Recuerdo muy bien cuando la dictadura cívico–militar–eclesiástica decidió levantar un muro en el ingreso a Rosario para tapar a los pobres, se venía el Mundial 78 y había que esconder la miseria de la que eran responsables. Cualquiera que llegara a la ciudad por la autopista que la une con Buenos Aires podía ver ese gran tapial, todo un símbolo de los años más oscuros de nuestra historia. Con el tiempo la pobreza traspasó ese paredón. Hace unos años, un grupo de maestras decidió pintar un mural (no un muro) frente a la primaria que se divisa desde la ruta, con esta leyenda: "Aquí hay una escuela". Una manera de llamar la atención que allí se construía otro porvenir entre los más olvidados, que había infancias jugando, jóvenes y familias haciendo malabares ante las ausencias permanentes del Estado y queriendo perfilar otro horizonte para sus vidas. Todo eso y más representa una escuela. Quizás porque ese recorrido por la autopista me es cotidiano, quizás poder recordar lo anterior, me emocionó e impactó tanto ver el sábado pasado por la noche, de regreso a la ciudad, el gran playón deportivo y la plaza de juegos que habilitó la Municipalidad de Rosario en esa zona. Un gran lugar todo iluminado, con chicas y chicos jugando, abierto para el deporte, el juego, para darle pelea a la desigualdad. No hacen falta balas y policías reprimiendo, mirando y golpeando a todos como sospechosos, tampoco muros, hacen falta más espacios como este.
Marcela Isaías


Un comentario desubicado (II)

El motivo de esta carta es para hacerle saber mi disconformidad con el periodista de un noticiero local a la hora de poner el duda la capacidad o preparación del personal de la Policía de Acción Táctica referido al accidente que sufrió un efectivo al caer de un techo en una comisión ordenada por la Central de Emergencias 911. Los médicos pierden vidas en el quirófano, los abogados pierden juicios, y no por eso se pone en duda su capacidad. El personal no se percató de una chapa de fibra de vidrio y ocurrió el accidente, por si no lo recuerdan fueron comisionados por un posible robo. Se pudo encontrar con uno o varios delincuentes armados. Espero que este periodista comprenda su error y pida las disculpas correspondientes al personal y todo el ámbito policial, ya que si se encuentra al frente del noticiero debe estar a la altura de éste y saber comprender cuando está equivocado. Somos seres humanos.
David Bordón
DNI 28.968.974, oficial subinspector de Policía UR II


Un beneficio incorrecto

La reforma de la Constitución provincial vigente se considera muy importante para su actualización y la consideración de los nuevos derechos nacionales incorporados en el año 1994, en la Carta magna nacional. Como constituyente debo recordar que se estableció en el artículo 123, la presencia de la autonomía municipal pendiente que se vincularía con la independencia ciudadana y el auténtico federalismo provincial. Otros aspectos esenciales que ya se encuentran en la actual Constitución y deben desarrollar adecuadamente son los relativos al cooperativismo y mutualismo. El señor gobernador debe, en mi criterio constitucional, excluirse de su renovación, recordando que hubo presidentes de la Nación en los años 1952 y 1994 que reformaron las normas fundamentales por ese beneficio incorrecto.
Carlos Alberto Lorenzo
DNI 4.367.632
Convencional Constituyente Nacional en el año 1994


Abuelos merecen una vida digna

Excelente nota de opinión publicada por este diario el 24 de abril pasado en página 20, firmada por el señor Jorge Alberto Trop, presidente de la Sociedad de Geriatría. Tengo 84 años, y me permito opinar ante la dura realidad que padecemos los mayores. ¿Por qué el dinero nuestro, mal empleado en tonterías, no lo utilizan para pagar a personas idóneas que puedan inspeccionar dichos establecimientos geriátricos? Los abuelos son merecedores de una vida digna. Por favor, a quien corresponda, tienen que darle solución a este tema.
Eve Zoela Milatich
DNI 3.234.698

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario