Cartas de lectores

¿Qué hacemos con este amor?

¿Habrá algún funcionario sensible que escuche nuestro ruego? Dios, la patria y los niños desangelados se lo agradecerán. Y por supuesto nosotros: Alejandra y Mario.

Domingo 20 de Mayo de 2018

¿Por qué es tan difícil adoptar en nuestro país, con la cantidad de parejas que anhelan que la razón para vivir que por mil motivos no los convocó tengan su revancha en el milagro del encuentro con un ser tan necesitado de caricias, que no pidió venir a este mundo pero que espera, sin saber de qué se trata esto de nacer, que papá y mamá vengan a por él? ¿Qué razones existen para negarle a una pareja estable en condiciones ideales para recibir ese mugrón deseado que la vida les negó, la posibilidad de ocupar ese lugar hoy vacío en la mesa familiar, tan necesitada de historias diarias, vividas y contadas entre padres e hijos? En medio de tanto desencuentro social, ¿por qué no ayudar a que esas parejas y niños se encuentren y que sus vidas puedan engarzarse? Con Mario, mi marido, hace cuatro años que estamos inscriptos en Ruaga (Registro Unico de Adoptantes)pero nunca nos llamaron. Aunque participamos de las búsquedas exhaustivas, sólo obtuvimos como respuesta un mail, muy cordial, agradeciéndonos nuestro interés pero informándonos que no dábamos el perfil. Es entonces que nos preguntamos: ¿cuáles serán los ítems que comprenden el perfil? No pertenecemos a Isis ni a ningún otro grupo guerrillero; no debemos al fisco, estamos al día con la Afip; no tenemos procesos judiciales ni denuncias de violencia de género; nuestros cuerpos estallan de ganas de abrazar, mimar, educar, ver crecer a un hijo y proyectar en él sueños que el paso del tiempo tiende a truncar. ¿Habrá algún funcionario sensible que escuche nuestro ruego? Dios, la patria y los niños desangelados se lo agradecerán. Y por supuesto nosotros: Alejandra y Mario.

Decidia administrativa de la Afip

La Afirp me adeuda los anticipos de bienes personales de 2016 (que correspondían ser reintegrados por ser contribuyente cumplidor), los cuales, si alguna vez son devueltos, no incluirán intereses. Ese dinero ya perdió aproximadamente la mitad de su valor adquisitivo por el desgaste inflacionario y probablemente lo pierda todo ya que luego de haber reclamado por las vías recomendadas dos veces y otra tercera en forma personal en las oficinas del ente recaudador en Rosario, nadie me ha brindado una solución. Yo no voy a dejar de hacer las cosas bien porque mis principios están por encima de la desidia administrativa de la Afip, pero tampoco voy a ocultar la frustración de sentirme estafado por el mismo fisco que, por ahora, no está a la altura de lo que le reclama a sus contribuyentes. Esta sensación, la de sentirse un idiota por hacer las cosas bien cuando ni siquiera quienes lo exigen lo hacen, es la que retroalimenta el vicio cultural argentino del que no podemos deshacernos desde hace ya décadas. Luego de haber vivido afuera mucho tiempo estoy en condiciones de decir que ser ciudadano argentino y aspirar a un futuro mejor, en el que funcione el estado de derecho, es uno de los anhelos más frustrantes que me toca vivir. 

Un guerrero jamás detiene su marcha

Hace dos meses que en la comunidad terapéutica Esperanza de Vida estamos pintando y arreglando la estructura edilicia, nos vemos embelleciendo el lugar, la trinchera donde desde la rebeldía que se sostiene desde la igualdad y la solidaridad, mejoramos nuestra intimidad e irradiamos ese bienestar hacia el otro, o sea nuestro prójimo. Lo estamos haciendo con amor, disciplina, orden y cuidado, con el aporte desinteresado de las familias, la administración de la fundación y los hermanos que están mejorando sus existencias. Algunos traen enduido, otros lijas, pinturas, espátulas, plantas, maderas; es una sensación de estar viviendo la experiencia de los primeros pueblos cristianos. Al ver como la casa va eliminándose con los detalles estéticos, nos sentimos confortables, con deseos de seguir dando pelea ante esta sociedad en extinción. Pensemos si esto se haría desde los organismos oficiales y burócratas, los millones que se destinarían y la publicidad que tendría, con ese ruido popular dirían "donamos millones de pesos para que los adictos (esos seres estigmatizados) vivan mejor; pero ojo, que nunca se recuperen del todo y logren ser seres pensantes y agentes de cambio." Así las cosas, con humildad y con un silencio poblado de carácter, desde este rincón rosarino frente al Parque Urquiza, seguiremos dejando atrás las sombras del fracaso y la despersonalización para poseer nuestra intimidad, otrora ultrajada y desde allí proyectarnos como guerreros que nunca detienen su marcha.

Muchas horas de clases para los docentes

Soy docentes desde 1991. Tengo 58 años. Me gusta mi trabajo, encontré mi vocación en el aula, junto a mis alumnos. No sé si por ignorancia o por maldad, los docentes secundarios seguimos titularizando 44 horas semanales. En mi caso, desde hace unos años trabajo las 44 horas. Salvo una hora, las demás son frente a cursos de variada cantidad de alumnos y provenientes de distintos sectores sociales, ya que trabajo en tres escuelas. Imaginen los viajes de una escuela a otra, la cantidad de alumnos, que en mi caso no son tantos porque doy Lengua y Literatura y en algunos cursos doy cinco horas semanales, en otros tres o cuatro. No son tantos si los comparo con profesores de Sociales o de Plástica, que tienen menor cantidad de horas por curso. En fin, una vida de locos para ganar un sueldo más o menos aceptable. Y así me fue. Llegué a diciembre del año pasado con un nivel de agotamiento extremo del que recién ahora me estoy recuperando. Estoy actualmente con licencia. Sé de otra compañera en condiciones similares a las mías, trabajando en varias escuelas, que desarrolló un cáncer de mama. En fin, que 44 horas de cátedra son una locura que se viene sosteniendo en nuestra provincia desde hace años y de la que nadie se anima a hablar. Mejorar condiciones de trabajo docente también tiene que ver con esto. Poder volver al aula significará para mí renunciar a varias horas, pero no todos pueden hacerlo.

Enojo con la Caja de Jubilaciones de Santa Fe

Vaya con esta nota un total repudio a las resoluciones arbitrarias de la Caja de Jubilaciones de Santa Fe por el incomprensible e indefendible capricho de no abonarme el plus correspondiente a la brigada de explosivos donde me retiré de acuerdo al artículo 23 de la Ley 6830 y se consideró mi retiro como acto de servicio. Hay insensibilidad de las autoridades que la manejan como un feudo, nos tiene de rehenes y nos abonan los sueldos a su antojo desde hace más de 35 años

Los textos destinados para Cartas de los Lectores no deben exceder las 200 palabras. Tienen que consignar nombre y apellido del autor, número de documento de identidad, domicilio, número de teléfono y deben estar firmadas, sin excepción. La Capital se reserva el derecho a resumirlas y corregirlas. Enviarlas o traerlas personalmente a Sarmiento 763. Por correo electrónico a cartaslectores@lacapital.com.ar o a través de www.lacapital.com.ar.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario