Cartas de lectores

Proyecto ridículo

El proyecto aprobado por los concejales sobre el retiro de las imágenes religiosas en los hospitales y escuelas es ridículo y repudiable bajo todo punto de vista. No sé si se actúa por ignorancia o es sólo por odio a la religión

Sábado 17 de Noviembre de 2018

El proyecto aprobado por los concejales sobre el retiro de las imágenes religiosas en los hospitales y escuelas es ridículo y repudiable bajo todo punto de vista. No sé si se actúa por ignorancia o es sólo por odio a la religión. Este proyecto es una afrenta al país porque la Iglesia Católica fue antes, durante y después de la Independencia uno de los fundamentales artífices, pilares y hacedores de la Patria. Sus máximos próceres, como San Martín y Belgrano, basaron sus acciones gloriosas en la religión Católica. También es una afrenta a Rosario, cuyo nombre fue en honor a la Virgen del Rosario, y un agravio a nuestros constituyentes que en forma unánime dejaron grabado en la Constitución la frase histórica y sagrada: "Invocando a Dios Todopoderoso, fuente de toda razón y justicia". Retirar esos símbolos o imágenes sagrados de los hospitales es un agravio a tantos pacientes y sus familiares que acuden a orar frente ellos en momentos tan difíciles que deben pasar. También, es una afrenta contra la tradición nacional que durante siglos la mayoría de los habitantes sustentaron todas sus acciones en la fe católica. Dentro del proyecto hay una frase muy grave y lapidaria cuando dice: "avanzar en la construcción de una agenda pública, no basada en la moral, sino en los derecho humanos". No hay derechos humanos si no hay moral o ética (conjunto de normas que rigen el comportamiento humano desde el punto de vista del bien, según el diccionario). Este proyecto de base retorcida subyace una intención de generar odio en la sociedad, y ya se demostró con los ataques violentos a iglesias y escuelas religiosas. Los concejales que votaron este proyecto deberían pedir disculpas y retractarse, de lo contrario podemos estar frente a un prólogo de gravísimas consecuencias.

DNI 6.347.664


El Estado y el poder narco

Debido a su forma de gestión y burocracia el Estado no llega a los barrios con servicios básicos en zonas históricamente carenciadas. El narco, a diferencia del Estado, no busca beneficios, lo reemplaza y se convierte en benefactor cuando hay una necesidad, pero a la vez en verdugo porque impone su propia ley. El avance de estos pone en jaque a barrios, distritos y villas ante la inoperancia de ministros de Seguridad, en este caso de la provincia de Santa Fe y sus grandes urbes, Rosario, Santa Fe capital, Venado Tuerto, Casilda. Me parece que ante este panorama social haría falta menos marketing y más efectividad.

Julio Bertorini

DNI 14.143.121


Imágenes religiosas (III)

Recientemente se votó en el Concejo Municipal de Rosario el retiro de imágenes religiosas de lugares públicos, aprobado entre otros, por los que se dicen ser peronistas y que evidentemente no han leído la doctrina justicialista, la cual está inspirada en la doctrina social de la Iglesia. Un solo concejal peronista lo rechazó, vaya para él mi solidaridad ante tanta soledad. Pero es importante destacar que la presencia de estos símbolos cristianos responden a la voluntad de quienes lo instalan, porque si los argentinos debemos destacar algo positivo es la libertad de culto a través de los años. Con respecto a los concejales que promulgaron y los que votaron a favor y se dicen ser defensores de los más débiles y necesitados, les recomiendo hojear el Nuevo Testamento, en el cual verán quien ha luchado por ellos hasta el martirio y dio su vida hace 2.000 años. Igualmente, religiosas y religiosos de distintas iglesias cristinas que padecieron, y siguen padeciendo las más terribles torturas y han dado y siguen dando su libertad, y hasta su vida, por defender a Cristo y la justicia social de los más necesitados.

Jorge Demirdjian


Nos gobierna la soberbia

Escucho al jugador de Boca, Pablo Pérez, decir: "A mí nadie me gana de guapo". Este es un claro ejemplo de cómo estamos los seres humanos. Así somos, así vivimos, nos gobierna la soberbia, la prepotencia, la intolerancia. Van a pasar muchas décadas hasta que surja una generación de seres pensantes, respetuosos, educados. En esta sociedad argentina se perdió la humildad, la valoración a lo ajeno y la aceptación a las diferentes maneras de ver la realidad. Hay que hacer un mea culpa y decir la verdad acerca de por qué estamos como estamos. La culpa también es del pueblo argentino, no sólo de los gobernantes. No existe siquiera el mínimo esfuerzo para empezar a ser mejores personas, a tomar conciencia de que los agravios y la prepotencia conducen a ser una sociedad sin rumbo, plagada de dificultades.

Marcelo Malvestitti

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