Sábado 05 de Abril de 2008
Pasaron ya más de treinta años de una nefasta historia escrita con sangre de argentinos que osaron pensar y discernir en libertad, cualidades humanas que obviamente no poseían algunos fundamentalistas uniformados eclesiásticos y castrenses, amantes de la noche como refugio de sus macabros actos patrióticos, pero fieles serviles a un poder que necesitaba imponer una nueva estructura política y económica excluyendo a la entonces clase obrera y a sus hijos universitarios. No hubo nada tan siniestro como el beneplácito o la indiferencia cómplice de los que no quisieron ver para convivir en la hipocresía del silencio. Todo terminó cuando nuestros jóvenes cayeron en Malvinas, asesinados por la incompetencia y la soberbia de quienes hoy aún se jactan de tener derechos constitucionales que otrora nunca reconocieron. Paulatinamente se fue perdiendo la cultura del trabajo y el protagonismo a cambio de la obediencia debida, como víctimas de un sistema a la espera de otros mesías. Sin duda la ignorancia llevará siempre a la dependencia, pero también la educación diferenciada; quizás algún día logremos superar nuestros mezquinos intereses y reencontrar los valores que supieron tener nuestros hermanos para creer en la justicia y poder convivir sin miedo con la memoria.
Víctor Inchaurraga,
DNI 12.110.267