Viernes 20 de Junio de 2008
Según Russell, "los impulsos y deseos de hombres y mujeres, en la medida que son de importancia real en sus vidas, no están desligados unos de otros, sino que proceden de un principio central de crecimiento, una urgencia instintiva que los conduce en cierta dirección, como los árboles buscan la luz". Reconoce sin embargo, que existe un buen número de acciones que no operan en concordancia con el principio de crecimiento, sino por el contrario, nos inducen a lograr objetivos individuales o egoístas a costa de otros seres humanos. Dichas acciones están movidas por poderosas pasiones, entre las cuales se destaca el deseo de poder como una de las más dañinas. Ubica a la razón como mediadora: la elección de los medios adecuados para lograr un fin que se desea alcanzar, proporcionando la dirección adecuada para que las pasiones operen impulsando la acción en concordancia con el principio de crecimiento. Somos animales racionales: apelo a la razón de todos los sectores involucrados, para que este conflicto que atenta contra el principio de crecimiento como país no nos deje estancados y desmembrados, ya que esta falta de credibilidad, esta incertidumbre nos está carcomiendo física y mentalmente creando una sociedad en estado vegetativo.
Silvia Buonamico, silviabuonamico@yahoo.com.ar