Predicar con el ejemplo
El pasado 13 de marzo, siendo aproximadamente las 12.30, tomé con mi coche por Ovidio Lagos, desde Rioja hacia el sur; tuve que hacerlo forzosamente sobre el carril izquierdo a raíz del gran congestionamiento de tránsito a esa hora.

Lunes 17 de Marzo de 2008

El pasado 13 de marzo, siendo aproximadamente las 12.30, tomé con mi coche por Ovidio Lagos, desde Rioja hacia el sur; tuve que hacerlo forzosamente sobre el carril izquierdo a raíz del gran congestionamiento de tránsito a esa hora. Por el carril central avanzaba una grúa al servicio de la Municipalidad llevando a remolque a otro auto con destino al corralón municipal. A la altura de calle 9 de Julio, el conductor de dicha grúa comienza a tocar bocina y a efectuar señas de luces pidiéndome paso para tirarse hacia el carril por donde yo circulaba. Entiendo, como posteriormente comprobé, que quería tomar calle Montevideo. Pero me era imposible adelantarme para cederle paso, pues delante mío circulaban varios vehículos a velocidad de onda verde. Al llegar casi a Montevideo el semáforo se coloca en luz amarilla deteniendo yo mi marcha como corresponde. Mi sorpresa comienza cuando el conductor de la grúa se me apareja y empieza a vertir todo tipo de insultos y amenazas (dando muestras de guapeza, entiendo por estar acompañado de un inspector de tránsito y un agente de policía) al no haber yo podido cederle el paso solicitado. Deseo destacar en primer término que dicha grúa circulaba a una velocidad mayor a la de la onda verde, entiendo en su afán de poder realizar más viajes recaudatorios para su peculio; la falta total de educación consentida por sus acompañantes y la peligrosidad de querer cambiar de carril aproximadamente 40 metros antes de llegar al cruce con Montevideo. Me daría por satisfecho si quienes tienen que pregonar con el ejemplo lo hicieran; pero esto debe arrancar desde la cabeza, a mi entender de la Dirección de Tránsito

Roberto Potenza, LE 6.056.520