Cartas de lectores

¿Potenciar acompañamiento?

Quisiera compartir algunos conceptos acerca del nuevo "programa potenciar acompañamiento" lanzado por el gobierno nacional. La implementación, teniendo en cuenta las características complejas de la problemática de las adicciones, será engorrosa.

Sábado 15 de Agosto de 2020

Quisiera compartir algunos conceptos acerca del nuevo "programa potenciar acompañamiento" lanzado por el gobierno nacional. La implementación, teniendo en cuenta las características complejas de la problemática de las adicciones, será engorrosa. Un proceso terapéutico tiene como base un contrato fundamentado en el compromiso del sujeto, el grupo de referentes y la institución tratante, allí en ese acuerdo trascendental no puede haber intereses propios ni ajenos, sólo orientar una existencia sombría hacia lugares saludables de armonía social. El hecho de que actividades específicas de la reinserción social sean remuneradas ocasionara diversas miradas que nos llevaran a complicaciones en el abordaje. Pues si conocemos la población con la que trabajamos hace más de 30 años tendríamos que saber que esto llevará a contradicciones, en la mayoría de los casos en abandonos intempestivos, alianzas oscuras, recriminaciones, y en los menos, algún alivio hacia una reinserción definitiva en la difícil vida social. Por qué no pensamos en mejorar el aporte a las instituciones para que éstas puedan tener los recursos para nivelar hacia arriba sus prestaciones. ¿Cuál sería el concepto de bancarizar con un aporte de 8.500 pesos a sujetos que están en la última instancia de un tratamiento terapéutico? Me parece una mirada sesgada acerca de lo que significa un abordaje integral y además una manera de estigmatizar. Muy distinto seria proyectar posibilidades laborales concretas y dignas de por fuera de la institución donde el sujeto una vez externado del programa terapéutico pueda insertarse laboralmente y desarrollar su proyecto de vida con la autoestima intacta. Allí tendría que aparecer, no la limosna gubernamental, sino más bien el aporte solidario del Estado y el sector privado para posibilitar la inserción de aquellos que alguna vez fueron, y quizás lo sean, una amenaza para sus vidas domesticadas socialmente.

La calidad de la Justicia

Estados Unidos tiene un promedio de 30 mil homicidios por año, provocados mayormente por armas de fuego. El ciudadano común, solicitando turno, concurre a su comisaría a hacer prácticas de tiro, eso no evita el escandaloso promedio. En nuestro país, para no ser menos surge un fiscal de la Nación que propone que la mujer vaya armada y se defienda contra un posible asalto o abuso callejero. Entrevistado en un programa televisivo defendía con histeria su propuesta haciendo preguntas como estás: "¿Usted no se defendería con un arma de un peligro inminente?". La actitud de cada uno varía en gritar, huir o acceder al despojo. Curiosos momentos están pasando nuestros intocables representantes de la Justicia, dos de ellos con prisión preventiva por colaborar con una banda de extorsionadores, y este otro más digno de pertenecer a la Asociación Nacional del Rifle de EE.UU. Ellos deben trabajar para perseguir, acusar y solicitar las penas que corresponda a quienes violan la ley, sin delirios.

Cuando la vida es un protocolo

Cada uno, desde su perspectiva, tiene un posicionamiento con respecto a la vida. Esta pandemia ahondó en cada uno de nosotros y nos sacó lo mejor y lo peor. Tuvimos un largo tiempo para pensar quiénes somos, qué queremos, qué podemos cambiar y cómo. Realizamos un viaje introspectivo. Muchos nos ilusionábamos con que el confinamiento serviría para reflexionar y encontrar caminos para modificar la sociedad. Esperanzas de un viaje. Nunca consideramos que el mundo sufriría tal metamorfosis. Volvimos a una realidad desconocida y agravada en todos los ámbitos. Para actuar debimos aprehender y aprender un protocolo, o sea una normativa que nos cercena pero, según los especialistas, es la única forma de (sobre)vivir. Se establecieron protocolos para todas las actividades cotidianas y las no habituales. Pasos difíciles y agobiantes. Sentimos que estamos impedidos de caminar libremente. Pareciera ser el futuro, esa normalidad nueva inimaginada. ¿La vida reglada será hasta la llegada del antídoto? ¿Protocolo o contagio permanente?

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