Carta de lectores

¿Por qué el fuego en las islas?

Sábado 26 de Septiembre de 2020

Veo por la ventana el cielo ceniciento de Rosario. Como muchos, no salgo de casa. ¡Hace tanto que no visito el río! Dicen que ha bajado como pocas veces. Tampoco asisto a los resplandores de los fuegos en las islas. Soy un ciudadano que está en su vida cotidiana y se entera de los hechos, bien o mal, por los medios. No tenemos elementos suficientes para opinar con solvencia, pero nos interesamos, queremos recabar información, que no siempre es explícita para el ciudadano común. Mientras tanto, recibimos las cenizas. ¿Por qué hay humo en Rosario?, ¿por qué se incendian las islas? ¿Por accidente o negligencia? ¿Con un propósito valedero? ¿Es consciente de su acción el incendiario? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Cuáles los perjuicios? ¿Cómo puede ser que una ciudad esté bajo humo, una y otra vez, por una acción unilateral y por la supuesta utilidad que a alguien le pueda reportar? ¿Hay culpables? ¿Hay quien tenga un interés y considere que su interés es genuino y hace lo que le parece porque los demás no saben qué es lo que conviene y deben resignarse a soportar? Desde mi posición confinada, con acceso a algunas fuentes y la capacidad de cierta evaluación, aunque no esté en el centro del problema, saco conclusiones. Las islas, aquí enfrente, tienen la misma entidad del río, que es de todos y de nadie. Es un sitio pródigo, insertado en mitad de la civilización; una bendición de la naturaleza entre los desarrollos humanos, preservando dones elementales. De pronto, los emprendimientos, se recurre a una franja edénica para exprimir al máximo los rendimientos; se la violenta, se la altera, se la modifica, se la extermina. ¿Quién incinera el paraíso? ¿Quién lo permite? ¿Alguien que va por más usufructos y no valora una fauna o una flora porque no dan ganancias? ¿Quién es el incendiario que pueda dar la cara y explicar abiertamente, a los que no sabemos y estamos dispuestos a oír, cuál es el beneficio que aporta su fuego? Quisiéramos escucharlo.

Pablo Kuhn

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