Sábado 31 de Mayo de 2008
Qué triste es ver a nuestros "representantes" intentar engañar tan descaradamente a la sociedad con sus palabras, cuando claramente sus acciones demuestran lo contrario. Autodenominados como la "nueva dirigencia" que viene a cambiar la forma de hacer política, se esconde más de lo mismo que intentamos desterrar allá por el 2001 a puro cacerolazo. Existen caras nuevas, pero siguen sirviéndose de los viejos métodos. Lamentablemente, el único momento en que los políticos se acercan a la pobreza es desde un atril en algún acto. Y es francamente perverso pronunciar un discurso sobre la redistribución de la riqueza y de la solidaridad para con los más necesitados cuando se sirven de esas mismas necesidades para llenar plazas. ¿O acaso la ignorancia y la pobreza no son funcionales al poder? Qué lindo sería ver que las miles de personas que se movilizan para cada discurso de nuestros convocantes dirigentes lo hicieran por apoyo sincero o reconocimiento por su labor y no por cien pesos de viáticos. Creo que si hubiese educación y necesidades básicas satisfechas sería imposible para nuestros actuales dirigentes mantener su estatus actual. Curiosa paradoja: pueblo educado y actuales gobernantes no pueden coexistir. O es uno o es el otro. Y en respuesta a esto, otra paradoja: poner fin a esta realidad perpetuada por ellos depende de nosotros. En este punto, el conflicto campo versus gobierno se torna más que un reclamo sectorial, ya no sólo está en juego el abastecimiento futuro de alimentos para todos los argentinos sino también porque se transforma en una oportunidad para los argentinos, para que dentro del marco de las instituciones se pueda decir basta al atropello. Por los frutos conocerás al árbol, dijo Jesús. Y el fruto que producen nuestros políticos ya lo conocemos y es al único que deberían ponerse retenciones.
Diego Crosetti,
DNI 26.113.359