Cartas de lectores

Por Daniel Molini - Vergüenza, un bien escaso

El 11 de agosto, tras analizar el recurso de amparo colectivo ambiental promovido por "Equística Defensa del Medio Ambiente Asociación Civil" contra la Municipalidad de Rosario, la Provincia de Santa Fe, la Municipalidad de Victoria, la Provincia de Entre Ríos, y el Estado nacional, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un documento muy prolijo de 12 folios, tras declarar su competencia en el asunto, dispone: "Como medida cautelar que las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, y los Municipios de Victoria y Rosario, constituyan, de manera inmediata, un Comité de Emergencia Ambiental".

Martes 18 de Agosto de 2020

El 11 de agosto, tras analizar el recurso de amparo colectivo ambiental promovido por "Equística Defensa del Medio Ambiente Asociación Civil" contra la Municipalidad de Rosario, la Provincia de Santa Fe, la Municipalidad de Victoria, la Provincia de Entre Ríos, y el Estado nacional, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un documento muy prolijo de 12 folios, tras declarar su competencia en el asunto, dispone: "Como medida cautelar que las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, y los Municipios de Victoria y Rosario, constituyan, de manera inmediata, un Comité de Emergencia Ambiental". En los considerandos iniciales la Corte enunciaba incendios reiterados, afectación severa de recursos ambientales, afectación de la calidad del aire, compromisos de los recursos para generaciones futuras, entre otras cosas, y por ese motivo requería a las autoridades una serie de medidas, al tiempo que daban plazos de cumplimiento. Finalmente, todos los integrantes, por unanimidad, firmaban su conformidad con lo dispuesto. Un día después, la prensa nacional recogía en titulares que la Corte ordenaba constituir un "Comité de Emergencia Ambiental", para detener y controlar los incendios irregulares en el Delta del Paraná. Lo sorprendente del asunto fue que, requeridas sus opiniones, todos los políticos implicados estaban de acuerdo con la medidas dictadas, asumiendo protagonismo para la pronta solución, sin confesar que eran parte del problema. Responsables de municipios, provincia y ministerios declaraban que había llegado el momento de actuar, que era perentorio corregir lo que venía quemándose desde hacía meses. Incapaces de verlo u olerlo antes, cayeron en la cuenta, como si la sentencia hubiese sido una invitación más que una orden, que debían ponerse a trabajar mancomunadamente. Ninguno, que yo sepa, tuvo empacho en decir que estaban de acuerdo con la sentencia, ninguno mostró atisbo de autocrítica o pidió disculpa por la inacción, a ninguno se le puso la cara roja de vergüenza por el llamado de atención, tampoco por pretender capitalizar una derrota. Vergüenza, bien escaso para unos, aunque a otros, como los miembros de "Equística Defensa del Medio Ambiente Asociación Civil" y sus abogados, les sobre. Ellos, que debían haber sido los protagonistas de una decisión histórica del alto tribunal, casi no aparecieron en los papeles o pantallas de televisión. No creo que les haya importado, están acostumbrados.

Comprar al ladrón, no tiene perdón

En forma permanente, ladrones no muy anónimos roban celulares modernos, con maniobras hábilmente desarrolladas, arrebatando como sea, absolutamente indiferentes al daño que ocasionan. Son ladrones. Son escoria. En general suponemos que los venden o canjean por drogas. De una manera u otra "alguien" los compra. ¿Será alguien que lee cartas de lectores? ¿Será alguien con quien siempre nos encontramos? ¿Será alguien de buena familia? ¿Será algún ingenuo consumidor? Y además, ¿adónde los compra? Sabido por todos es que si no hubiera compradores de celulares robados, no habría robos de celulares. Por lo tanto hagámosle saber a quienes los compran que son tan culpables como el ladrón, porque está fomentando el delito mientras sueña quizás con un mundo mejor. No naturalicemos esta realidad como tantas otras similares, erradiquemos la frase, "qué le vamos a hacer, es el país que tenemos". Sigamos con fuerza para adelante, intentemos que este dolor de hoy sea un bienestar para el mañana. No me resigno a creer que no seamos capaces de lograrlo.

Recuperemos la república

Escuchando al presidente me sorprendió al decir que gobernaba con los 24 gobernadores. Hasta ahora los hechos no expresan esta forma de conducir la República, todo lo contrario las medidas muy graves, todas destinadas a la impunidad de quien a cometido los mayores actos de corrupción de nuestra historia, su vicepresidenta y mandante. Señor Fernández, usted será responsable frente a la historia de estos actos. Lo lamentamos los argentinos que soñamos con recuperar la República y la sanción de los delincuentes.

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