Miércoles 01 de Marzo de 2023
La Capital, del 23/2 pasado, informa que por plan anual la Municipalidad contempla plantar 20.000 árboles este año.
La noticia alentadora de por sí, no se complementa de apoyatura, ingresa en la oscuridad que nos vamos acostumbrado en cuanto a decisiones de los cuerpos ejecutivos.
De cumplirse lo anunciado, nos preguntamos: ¿Se ha elaborado su seguimiento, cuidado y riego? ¿Se instrumenta un plan de urbanismo, que obligue a los servicios públicos de adecuar sus planes, obligando a que, cableados, aéreos o subterráneos, no dañen la arboleda? ¿Se implementa un plan complementario de educación, llegando a las escuelas primarias y secundarias, a fin de hacer conocer la bondades de la arboleda pública?
Existe una política fitosanitaria en cuanto arboleda publica. Hoy la ciudad luce desprolija, en estado de abandono, 7.000 cazuelas vacías, árboles dañados, por causas reprochables a la división Parques y Paseos en gran parte, dispuesta a talar ejemplares sanos, no así en prioridad los secos y enfermos en grado terminal, manteniendo el estado latente de peligro que ellos generan.
Como en el lamentable devenir, la arboleda no es motivo de prioridad, deseo y abogo que el plan no sea postergado por otras imposiciones. De no tener previsto los interrogantes que formulo, toda forestación devendrá en inserción inútil, como lo demuestra transitar por el macrocentro y comprobar la cantidad de ejemplares nuevos, ya secos, incluso plantados en ese estado, todo una negligencia reprochable.
Ante la grave crisis económica que atraviesa el país, a no dudar que una buena arboleda pública será el principal medio que tendrá el ciudadano para proteger su salud mental y física. Volver a Sarmiento es el grito que ahoga. Sería una enorme alegría en el suscripto si el plan como sus complementos se cumple, y alguien reproche esta nota.
Leonardo Gentile