Sábado 17 de Mayo de 2008
Me sumo a los reclamos de los vecinos de barrio Pichincha. La situación es tal cual la describieron días atrás en esta sección del diario: ya no se puede vivir. Es tremenda la sensación de impotencia que uno experimenta los fines de semana cuando abren los boliches, y ve a los jóvenes estacionando los autos sobre las veredas sin importarles nada o haciendo sus necesidades delante de nuestros ojos en plena vía pública (no sólo los chicos, las chicas también). Y ni hablar de los ruidos molestos toda la madrugada. No es la musica del boliche Madame lo que incomoda, sino los desmanes, bocinazos y gritos de los concurrentes en "la previa" y lo que es peor aún, a la salida. No puede ser que ni Tránsito ni nadie haga nada. Es una vergüenza.
José Luis Camponovo,
joseluiscamponovo@hotmail.com