Cartas de lectores

Pichincha postergada

Viernes 10 de Mayo de 2019

Cuando duermo y descanso me siento renovada, y arranco el día con ganas y con fuerzas dispuesta a afrontar lo que venga. Cuando puedo hablar y escuchar a mi familia en las incontables reuniones que tenemos, eso me reconforta. Cuando puedo trabajar en un ámbito silencioso y calmo siento que trabajo más y mejor. Cuando puedo salir a la vereda y caminar arrastrando los pies levantando sólo el polvillo de los plátanos estoy feliz. Cuando me asomo al balcón o a la terraza a mirar las estrellas o las nubes me transporto a otra dimensión. Pero todo eso lo tengo que postergar. Postergar es "dejar para después" y cuando ese después se esfuma en el tiempo es "nunca". En Pichincha esto es un reflejo de lo que a muchos nos pasa. Pichincha posterga el sueño, las charlas íntimas, el buen trabajo, las caminatas sin sobresaltos, las veredas despejadas y hasta el cielo diáfano. Pichincha retumba de gritos y multitudes que no saben que nosotros no queremos participar de sus gustos, porque tenemos nuestros propios gustos y aunque respetamos a los otros no queremos que nadie deje de hacer lo que quiere, sólo es una cuestión de "libertades". Y las nuestras están postergadas. Llevan mucho tiempo postergadas hasta el punto de convertirse en libertades esclavizadas ¿Quién puede encontrar una solución que nos dé las libertades que pedimos y mantenga los derechos de los que piensan distinto? La respuesta es planeamiento, programación, previsión, participación en las decisiones, oportunidad, buena voluntad, pero por sobre todo inteligencia.

DNI 11.872.487

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario