Picasso, Guernica y el General
Resultará harto difícil comentar la carta titulada "¿Sabrá que dice?", de Roberto Capdevila y
Natalia Jaureguizahar, dada la cantidad de puntos tratados y lo oscuro de alguno de ellos.
Comencemos por "el vocablo fascista". "Sé lo que digo" ya que viví bajo ese régimen acá en
Argentina.
Lunes 25 de Febrero de 2008
Resultará harto difícil comentar la carta titulada "¿Sabrá que dice?", de Roberto Capdevila y Natalia Jaureguizahar, dada la cantidad de puntos tratados y lo oscuro de alguno de ellos. Comencemos por "el vocablo fascista". "Sé lo que digo" ya que viví bajo ese régimen acá en Argentina. Estos regímenes fascistas se caracterizan por ser autoritarios. Sus mecanismos y procedimientos son, entre otros: el verticalismo, la afiliación obligatoria al partido gobernante, pensar que "no hay nada mejor que ser miembro de ese partido y nada peor que no serlo", elaborar listas negras, endiosar y adorar a sus líderes, cerrar escuelas donde se enseña a vivir en libertad (Cossettini), facilitar el ingreso de criminales de guerra nazis, y otras bellezas semejantes. Los términos nazismo y fascismo no significan lo mismo, pero se parecen bastante y por algo existe la denominación nazi-fascismo. No es lo mismo, hay muchas diferencias, pero nazismo y fascismo tienen muchos puntos en común. Dicho lo cual, pasamos a ver qué sucede con Picasso y su "Guernica", punto, que la verdad sea dicha, se presenta por demás oscuro. El valor del "archimostrado cuadro del catalán" va mucho más allá de lo puramente anecdótico, que parece ser lo único que aprecian estos señores (Picasso no era catalán. Era malagueño). Debemos destacarlo: El "Guernica" es una de las obras cumbres de la plástica contemporánea. Referido al "bombardeo que sufrió una población europea" debo refrescarles la memoria: "La población europea" fue Guernica en España, y el bombardeo fue uno de los actos más salvajes ordenado por Francisco Franco, el dictador fascista español, íntimo amigo de vuestro General. Fue un experimento fríamente calculado, realizado para medir el efecto sobre la moral de la población civil. Se trató del bombardeo a una ciudad abierta, realizado a la hora en que las madres acompañadas de sus hijos se dirigían al mercado. Para cerrar este primer round, un consejo de Viejo Vizcacha, el mismo que ya di anteriormente a un correligionario vuestro: se discurre con argumentos, no insultando al oponente. La rabia, el odio y el fanatismo son malos consejeros. Ponen en evidencia la falta de argumentos y marca la tendencia a irse por las ramas y no ir al punto. Y el punto es el "fascismo".
Cristián Hernández Larguía
Sobre
la TGI
A días de hacer público su déficit la Municipalidad de Rosario dio a conocer un nuevo incremento de la TGI. Esta crónica de un aumento no preanunciado revela la impunidad impositiva de esta administración. No se mide el efecto multiplicador ni parece importar el impacto social que esto produce, sólo se habla del costo político que afecta a quienes gobiernan. La TGI es por esencia retributiva de los servicios públicos —en su mayoría deficientes— que presta el municipio, algunos de los cuales también se pagan con las facturas de luz y gas. La intendencia no parece satisfecha con los mayores ingresos que recibe generados por el boom de la construcción, a través de sellados por permisos, planos, etcétera y por la enorme cantidad de inmuebles nuevos catastrados, porque donde antes se tributaba por una propiedad ahora se multiplicó por la cantidad de departamentos construidos en cada predio. Lo que sucede es grave tanto para propietarios como para inquilinos, quienes en general abonan esta tasa. Es hora de que los mandantes nos unamos para poner límites a tanto atropello de nuestros mandatarios.
María C. Grecco, LC 6.730.357
Cristián Hernández Larguía
Sobre
la TGI
A días de hacer público su déficit la Municipalidad de Rosario dio a conocer un nuevo incremento de la TGI. Esta crónica de un aumento no preanunciado revela la impunidad impositiva de esta administración. No se mide el efecto multiplicador ni parece importar el impacto social que esto produce, sólo se habla del costo político que afecta a quienes gobiernan. La TGI es por esencia retributiva de los servicios públicos —en su mayoría deficientes— que presta el municipio, algunos de los cuales también se pagan con las facturas de luz y gas. La intendencia no parece satisfecha con los mayores ingresos que recibe generados por el boom de la construcción, a través de sellados por permisos, planos, etcétera y por la enorme cantidad de inmuebles nuevos catastrados, porque donde antes se tributaba por una propiedad ahora se multiplicó por la cantidad de departamentos construidos en cada predio. Lo que sucede es grave tanto para propietarios como para inquilinos, quienes en general abonan esta tasa. Es hora de que los mandantes nos unamos para poner límites a tanto atropello de nuestros mandatarios.
María C. Grecco, LC 6.730.357