Cartas de lectores

Pensar antes de actuar

Sábado 20 de Julio de 2019

El gravísimo hecho de la muerte del taxista a manos de un karateca en Ensenada (Buenos Aires) hace unos días, cuyo video inundó las redes sociales, me mueve a compartir algunos de los dichos de Aristóteles en su libro "Retórica", sobre los cuales es conveniente reflexionar. Respecto a la ira, el célebre filósofo, entre otras cosas, dice: "Es la ira un anhelo de venganza manifiesta, acompañado de pesar, incitado por una depreciación o menosprecio manifiesto contra uno mismo o contra algún cercano, sin que el menosprecio fuera justificado". Y en cuanto al menosprecio, expresa: "Es la opinión sobre algo que no es considerado digno de nada cambiada en acto. Existen tres formas de menosprecio: el desprecio, la humillación y el ultraje. El despreciativo menosprecia (lo que considera que no posee ningún valor es lo que se desprecia, y a su vez se menosprecia lo que no posee ningún valor). La humillación es un obstáculo a las intenciones de otro, sin ánimo de beneficio para uno mismo, sino para que el otro no lo obtenga. El ultraje es realizar o expresar aquello de lo que la víctima se avergüenza, sin ánimo de que le suceda algo más que lo que ya le sucedió, sino para regocijarse de ello. El motivo o la razón del placer que sienten quienes ultrajan es que suponen que al realizar el daño son superiores al otro. Es por esto que los jóvenes y los ricos son dados a ultrajar, debido a que piensan que al ultrajar son superiores. Es ultraje golpear a un hombre sin razón justificada para hacerlo". Por lo tanto, considero esencial, pensar antes de actuar en todo momento.

La bandera a media asta

Dejé pasar unos días por respeto al duelo nacional reciente para hacer el siguiente comentario. Me cuesta comprender cómo se pueden cometer errores tan grandes desde el gobierno de la Nación, con los enormes sueldos que pagamos a los empleados del Departamento de Protocolo y Ceremonial. Las reglas son muy claras: cuando el duelo coincide con una fiesta patria, la bandera nacional no permanecerá a media asta hasta el día siguiente. La muerte del doctor Fernando De la Rúa, cuyos honores le corresponden, coincidió con el 9 de julio. Por lo tanto fue un error grande que en una fecha tan cara como la mencionada, la Patria en su día tenga la bandera a media asta. Los tres días de duelo se tenían que decretar a partir del 10 de julio. ¿Para cuándo las cosas como corresponden? Seguimos en el cambalache donde todo da lo mismo.

Los invito a leer "Sinceramente"

Lo paradójico del libro de la ex presidenta, "Sinceramente", es que debieran leerlo quienes la estigmatizan para tener una idea blanqueada y equilibrada de cómo y cuánto su forma de pensar ha sido contaminada por el virus mediático disfrazado de mentiras y disparates. Cada tema cuestionado en el ejercicio de sus funciones a lo largo de sus dos períodos presidenciales, lo desmenuza, lo explica, lo expone con cifras, nombres, números, circunstancias y coyunturas, prácticamente irrefutables. La impresionante cantidad de obras públicas que no fueron publicitadas ni dimensionadas por los medios de difusión quedan como testimonio físico de que fueron ejecutadas sin falacias ni contratos inciertos. Los invito a leer. Hagan un esfuerzo y comprobarán que la Nación era un hermoso barco que nos llevaba placenteramente en viaje a un futuro promisorio. Lamentablemente, se treparon a él un grupo de piratas y bucaneros que destruyeron todo a su paso, guardándose para sí y entregando a los poderosos del mundo, lo más preciado de una Nación, su independencia económica y su soberanía a la usura del FMI. Pero estamos a tiempo de enderezar el rumbo. Reflexionemos, compatriotas.

Que vaya a la Justicia

Qué triste que en un país que se jacta de ser un Estado de derecho, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia más grande haya declarado textualmente: "Estoy hablando de causas armadas artificialmente, estoy hablando de abusos de testigos de identidad reservada, de arrepentidos, de factores de presión que inducen, fomentados y fogoneados por ciertos medios de prensa, a dictar condenas mediáticas". Si está convencido de ello y posee pruebas acerca de tales delitos, debe denunciarlos a la Justicia.

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