Viernes 18 de Abril de 2008
Por la presente me dirijo a la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, porque considero que su raciocinio debe prevalecer para evaluar el peso de un error de información privada, por sobre una vida íntegra, dedicada a la investigación y práctica de la medicina. Me refiero a que el doctor Armando Perichón, director del Incucai hasta hace unos días, ha realizado una tarea invalorable, silenciosa y desinteresada extendida en el tiempo, aun con sacrificios familiares y ha salvado o prolongado vidas a través de los trasplantes de órganos. La ética del doctor Perichón, al renunciar, enaltece aún más su figura de hombre de bien. Considero que, disculpa de por medio (como ya lo ha hecho), el doctor Perichón debería continuar al frente de dicho organismo por el bien de la medicina argentina. Usted es la funcionaria que puede decidir la dimensión de qué verdad deberá prevalecer. Por ello le pido, humildemente, revea la aceptación de esta renuncia (que descarto no ha sido inducida). Estoy segura de que el señor Roberto Sánchez comprenderá. A su vez, hago conocer que firmo la presente en representación de un grupo de familias rosarinas conocedoras del arduo trabajo de este médico rosarino.
Felisa Albarrán, DNI 5.883.230