Sábado 29 de Diciembre de 2007
Leí en La Capital varias notas sobre estos nuevos personajes del campo de la salud: los payamédicos. Tengo ideas al respecto que las quiero compartir. En esta misma línea creativa, por qué no surgen los payabogados, para que los juicios se realicen en medio de risotadas y las sentencias de los magistrados se dicten con vestimenta colorinche, y los guardiacárceles alegren con chanzas y bromas a los irrecuperables delincuentes juveniles. Los payarquitectos, así en cada monoblock que se construya vibran los materiales, al compás de las fiestas obligatorias, para cada piso que se termine. En cambio los payadores propiamente dichos, debieran continuar en la misma condición de siempre, con sus clásicos contrapuntos. Las historias clínicas debieran escribirse en verso: por ejemplo "ha ingresado un pacientito con un cáncer en las tripas, sugiero que no coma milanesas con papas fritas". Hay muchos disfraces serios, como los uniformes del policía y los militares, los de mozos o los trajes de los agentes de bolsa y empleados bancarios, los equipos de los boxeadores, espadachines, futbolistas, curas y monjas, los musulmanes, los chinos, los holandeses, los kiwi, cualquier africano, los esquiadores, los paracaidistas y los evangelistas. Los payamédicos son a los payasos como la música militar a la música. Sería inmejorable tener sanatorios bajo carpas de circo, donde los cirujanos se lancen de los trapecios, los domadores hagan clínica general, los magos sean ginecólogos, los malabaristas traumatólogos y los oncólogos se arrojen como balas humanas. Imaginen los payacuras, impartiendo misas grotescas y dando la extremaunción en joda. Supongamos una guerra con payamilitares, que arrojen bombas pintadas con motivos risueños. Payapiqueteros que amenicen los cortes de ruta con sainetes y comedias musicales. Recuerden los payapresidentes y payagobernadores que nos han gobernado. Los payaempresarios que han destruido la industria argentina, junto a los payaeconomistas de turno. Vivimos una actualidad efervescente y crucial de payaperiodistas de toda calaña. Aunque, me parece que, lo que sí debiera existir desde el principio de la enseñanza escolar, son los payamaestros, para que el aprendizaje de las diferentes disciplinas y de todo el conocimiento se realice en un marco de plena alegría. De ese modo, todo lo demás se dará por añadidura. ¿No lo creen así?
César Schwank
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