Cartas de lectores

Paremos con esta locura (II)

Domingo 02 de Septiembre de 2018

En respuesta a la carta titulada "Paremos con esta locura", publicada el jueves 30 de agosto por el señor Silvio Pizarro, quisiera decirle al autor que mientras él culpa al "comunismo" por el actual frenesí de campaña pro aborto, parece que no se detuvo a analizar que la URSS cayó en 1991, que Argentina siempre fue un país capitalista gobernado por políticos anticomunistas, como el actual presidente Macri, y que el frenesí del aborto viene de la mano con la agenda malthusiana de la "ideología de género" que, como el idealismo sexista que es, solamente prolifera en países puramente capitalistas, judeocristianos y occidentales gobernados por anticomunistas fanáticos como Macri, que fue quien personalemente impuso la moda del aborto como tema central de la agenda. Por el contrario, Marx se opuso siempre a la ingeniería social maltusiana y Stalin firmó el decreto de prohibición del aborto en la URSS en 1936. Cualquier persona puede investigar por internet y corroborar lo que digo: en los países del campo socialista no había ideología de género ni aborto liberal, la liberalización del aborto es siempre impulsada por burgueses anticomunistas como Soros, Rockefeller y la Fundación Ford, y se impone en países capitalistas gobernados por políticos de derecha serviles a la elite macartista dominante.

Que el árbol no nos tape el bosque

¿Hay cosas más lindas que ver ganar a Central? Yo creo que no. Qué que buen momento en cuanto a puntos se refiere el de este Central del Patón, puntero, invicto y sin goles en contra. Pero es mi deber como socio canalla no dejar de ver la realidad y el futuro de nuestro club. El 30 de septiembre se juega un partido clave, que tal vez muchos no parecen darse cuenta pero se juega el futuro de nuestro amado club. Y he aquí el título de esta carta. Muchos pueden confundirse y muchos querer confundir, pero votar a Di Pollina, Carloni, Broglia, seria clavarnos un puñal a nuestro club. Ustedes dirán por qué. Simple, en AFA nos odian, y están hartos de las pavadas que esta gente hace. Desde tocar bolitas, hasta pedir colgar en una plaza al presidente de River Plate. Tengamos en cuenta que ya lo han dicho: de ganar las elecciones los representantes en AFA por Central serian Lucero y Broglia, y en la Superliga, Carloni; y presidiendo el club un joven como Di Pollina, integrante del Crece, que lo único que quiere es militancia partidaria de su signo político dentro del club. Si encima tenemos en cuenta que el supuesto Foro Unido adentro esta totalmente quebrado y lleno de odio y rencores, quién se piensan que va a pagar los patos rotos de esa disputa. Sí, lo que están pensando, Central y todos pagaremos esos problemas. A eso sumemos algo tremendo: el vicepresidente tercero es Facciano, ex miembro de la comisión directiva de Pablo Scarabino, integrante de aquella nefasta comisión que tanto problemas generó al club y terminó con la intervención del mismo. Pensemos con la cabeza, no le demos el voto de confianza a gente que ya sabemos que puede dar y más de lo que dio no nos va a dar. Hay que pensar que siempre se puede ir por más, y siempre se puede estar mejor. Merecemos estar mejor representados con contactos directos en la AFA y Superliga, no perdamos esta gran oportunidad. Hagámoslo por el futuro de Central, de nosotros y de nuestros hijos. El 30 votemos con la cabeza, votemos de una vez y para siempre, un salto de calidad en la gestión.

¿Economía en pánico?

La corrida cambiaria que se produjo en esta semana puede ser interpretada de muchas maneras. Sin dudas, en última instancia, sea como resultado de la incompetencia, falta de previsión o mera especulación, al menos una parte de la responsabilidad es atribuible al actual gobierno. Sin embargo, la disparada cambiaria no se explica tan sólo por esto. Es cierto que la economía de nuestro país es muy frágil, pero no se explica de dónde salió tanto dinero para disparar el valor del dólar y cómo ocurrió. Sin dudas no es el resultado de un millón de ciudadanos desesperados por la situación actual que salieron a comprar cien dólares para salvarse. Ese tipo de acción difícilmente genere tal resultado. Para disparar el valor de la divisa tal y como lo hizo hace falta mucho más: para mí es claro que se han empleado sumas astronómicas para que se dé este resultado. Restan en mi opinión dos preguntas: ¿Quién? y ¿por qué? Espero que el gobierno se ocupe de encontrar la respuesta. Posiblemente, resolviendo estas incógnitas pueda prevenir futuras corridas. De todos modos, sea quien fuere quien operó de esta forma, hay dos cosas que están claras: no es amigo del actual gobierno y ciertamente no es amigo del país. Las consecuencias de esta disparada va a repercutir en todos los argentinos, especialmente en los menos pudientes.

Cuando se pierde la confianza

La confianza no puede pedirse, prestarse ni ser regalada, sólo se gana y se pierde. Como el máximo premio al que podemos aspirar en toda relación humana, es deseable y escasa, casi imposible de obtener sin un máximo sacrificio, el de ceder nuestra libertad a quien nos ceda la propia. Y ese carácter de reciprocidad simultánea es lo que la hace tan esquiva, tan frágil y a veces necesaria. Sin ella la sociedad muere; y por ella también. ¿Es acaso cuestionable que los argentinos no podamos confiar más en quienes nos lideran?

Hacer un "mea culpa"

La Argentina está otra vez inmersa en una crisis económica, financiera y política que impacta muy fuerte las clases sociales medias y bajas y genera desazón e incertidumbre. La sensación es que no hubo en todos estos años un aprendizaje de los errores pasados. Asistimos al mismo escenario con diferentes protagonistas. Digamos la verdad, ¿cuánto tiempo hace que en nuestro país hablamos de inflación, aumento del dólar, cierres de empresas, despidos de personal, pobreza, marginalidad, informalidad laboral, delincuencia, paros generales? Mientras en países industrializados, de primer mundo, donde hay conciencia social sobre la importancia de mejorar la calidad de vida, discuten acerca de desarrollo, empleo genuino, educación. En Argentina todavía no podemos ponernos de acuerdo en temas básicos para mejorar las dificultades de la gente. Es fundamental hacer un mea culpa, porque gobernantes y gobernados nunca estuvieron a la altura de las circunstancias, jamás tomaron el compromiso de liderar un cambio que derivara en desarrollo social. La dirigencia política buscó siempre satisfacer intereses particulares y los ciudadanos comunes hicieron caso omiso a todas las sugerencias para hacer una nación mejor.

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