Cartas de lectores

Parches sobre parches

Surgen imparables, a raíz de las inundaciones que sufre la parte norte de nuestra provincia, los comentarios por distintos medios de los incalculables perjuicios que el agua en excesivas precipitaciones y sin contención ni orientación adecuadas fluye a su propio albedrío.

Miércoles 06 de Febrero de 2019

Surgen imparables, a raíz de las inundaciones que sufre la parte norte de nuestra provincia, los comentarios por distintos medios de los incalculables perjuicios que el agua en excesivas precipitaciones y sin contención ni orientación adecuadas fluye a su propio albedrío. En sectores, orientada por una intrincada red de canales, la mayoría clandestinos, se convierte en incontenibles torrentes que destruyen todo lo que encuentran a su paso. Rutas, puentes, campos, sufren sus embates. En otros se estanca inundando campos, poblados y rutas, con las consecuencias ampliamente reflejadas por los medios de la zona y de todo el país. Abundan las fotos y notas donde aparecen las autoridades "haciéndose cargo de los problemas sociales" y repartiendo lo de siempre: agua, colchones, alimentos no perecederos, y anunciando postergaciones tributarias escasas y puntuales. Claro, las obras importantes, imprescindibles, para ir resolviendo los problemas que potencian las lluvias torrenciales, que ya no provocan sorpresa, requieren de planificación y realización a plazos no redituables políticamente. Es decir: "no voy a comenzar algo que no sé si voy a inaugurar yo". También sucede que si las zonas afectadas no están densamente pobladas, no aportan un caudal de votos proporcional a la importancia de las obras, no justifican la inversión, "mejor más chico pero mucho, eso rinde mucho más". En estas circunstancias y por esos caprichos climáticos, los desastres suceden en el norte santafesino y lo sufren nuestros hermanos de esa región, pero todos o casi todos los ríos de la provincia fluyen hacia el Paraná, como el Salado, el Colastiné, el Carcarañá, el Ludueña, el Saladillo, el Pavón; y cuando se producen fenómenos similares, las consecuencias son las mismas. Hace poco, nos referíamos al Carcarañá, que si bien hasta ahora no ha sufrido desbordes, sólo por la divina providencia, ya que esta vez las grandes lluvias aún no llegaron a su cuenca, y nos referíamos a la realización de pequeñas obras (pequeños canales aliviadores que agravan los problemas de fondo). Seguimos observando con preocupación que en Córdoba no se concretan obras de retención adecuadas para retener y regular el caudal, y en Santa Fe los responsables aseguran que para resolver la cuestión, las obras de infraestructura no son necesarias. Resulta increíble que funcionarios responsables, ante las dramáticas situaciones, tan claramente expuestas, sostengan opiniones de este tipo. Sería bueno saber qué opinan nuestros legisladores departamentales, porque si tienen opinión, la prensa en general no las refleja

Manuel A. Torres
DNI 6.029.173


¿Dónde está nuestra plata?

Patente con aumento del 40 por ciento, revisación técnica obligatoria y calles intransitables; caen dos gotas y avenidas principales y calles inundadas, más los corralitos de Aguas Santafesinas que forman parte del paisaje turístico de Rosario. ¿Hasta cuándo, señores? Ni qué hablar del abandono y suciedad de nuestras peatonales. La canción decía: "¿Dónde va la gente cuando llueve?", la cantaban Pedro y Pablo. Yo pregunto: ¿Dónde va la plata de nuestros impuestos?

Julio Bertorini
DNI 14.143.121


Hipocresía en el fútbol

Soy entrenador nacional de fútbol, título avalado por AFA y expedido por la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino. Me recibí con el título en formación profesional en preparación física nivel 2, y fui árbitro de fútbol y árbitro asistente nacional de fútbol. Hoy, con 37 años y sin trabajo, casado, con dos nenas, hago un balance y me doy cuenta que todo el sacrificio que uno hace en prepararse resulta en vano. El diploma de árbitro asistente nacional me lo entregó el mismo Julio Grondona en su oficina en 2010, luego de haberlo reclamado vía judicial bajo un hecho de corrupción total. Hace tres años vengo colaborando con Marcelo Bielsa en la confección de plantillas de jugadores y otras actividades sin recibir un solo peso. Cuando le solicité, por intermedio de su colaborador, Lucas Owiña, un conjunto de gimnasia y un par de zapatillas, nunca más me contestó. Así son en el ambiente del fútbol. Denuncio esto por que la verdad me cansé de tanta hipocresía.

Cristian Lombardo
DNI 28.964.918


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