Carta de lectores

Para vivir mejor

Miércoles 16 de Septiembre de 2020

Rosario, nuestro micromundo, está arrasado por una pandemia al igual que el resto del mundo que nos sirvió, en su momento, aparentemente de modelo para prepararnos. La primera etapa de confinamiento fue ejemplar. Posteriormente, se produjo una laxitud con duración indefinida y sin posibilidades de revisarla para tomar otra posición. Se entienden el cansancio y la necesidad de trabajar. Nos sentimos detenidos y retenidos ya sea que estemos solos o acompañados por otros que sí gozan de libertad ignorando que el Covid-19 no respeta a ninguna edad. Esto sucede por disposiciones cargadas de incertidumbre, de avances y retrocesos, y de escasa claridad para transmitirlas. En este preciso momento de gran circulación del virus el cuidado hacia uno mismo y hacia el otro es fundamental a la hora de evitar mayor circulación. Bregamos por este medio para que se cumplan los protocolos obligados. Un modo de solidarizarnos con nuestros conciudadanos. De hecho, todas las medidas fueron contradictorias. Comprendemos la novedad del caso, pero discutimos los desacuerdos permanentes, las normativas expuestas sobre la marcha. Si no le ponemos freno a la irresponsabilidad, tendremos respuestas mucho más enérgicas. Como se sostiene desde el gobierno, se apretará “el botón rojo”. El consenso con los distintos estamentos de la sociedad permitiría hallar soluciones equilibradas para el futuro largo que se nos avecina. Tenemos que vivir con respeto y prudencia y esperando lo mejor posible, aunque nos aceche el maldito virus. Seamos participes de las decisiones de nuestros representantes, para eso fueron elegidos. Y admitir que sin vacuna y para convivir con el virus precisamos adecuar permanentemente las normas para la coexistencia, el trabajo digno y la tolerancia.

Mabel Martínez

DNI 6.651.995

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