Sábado 01 de Marzo de 2008
Un acto feroz atacó y terminó con la vida de nuestro querido hermano Abel en las primeras horas del 28 de noviembre de 2007. Su muerte nos ha sumido a toda la familia en un hondo dolor, perplejidad e incompresión ante la forma cruel con que las manos impías y los mezquinos corazones decidieron arrebatarle el don de la vida. Sin embargo, por nuestra fe cristiana sabemos que el sacrificio de nuestro hermano (el martirio como dijo un amigo) en Dios será fecundo y será fuente de bien para muchos, aunque a nosotros nos cuesta comprender tanta maldad humana y asumir tanto dolor. Una vez más se repite en nuestra actualidad el contexto de la pasión de Cristo: las tinieblas rechazan la luz, la mentira la verdad, la traición la lealtad; por eso los hijos de las tinieblas sacrificaron a nuestro hermano. Abel ha muerto como el primer Abel bíblico, víctima de envidias, odios y pasiones. Manos despiadadas destruyeron su cuerpo, pero con firme certeza sabemos que su alma está en manos de Dios, en el país de la vida, en el Reino de la paz y de la felicidad infinita junto al Padre Celestial. Sabemos que su muerte ha honrado su nombre: Abel, el justo, y ha engrandecido su vida, toda ella dedicada a la familia, como buen hijo, hermano, esposo, padre y abuelo; al trabajo y a la noble misión de promover la dignidad y las condiciones de trabajo con sus compañeros, los conductores de camiones, en especial en nuestra querida provincia de Santa Fe. Nos reconforta saber que llegó a la presencia de Dios con sus años colmados de amor, sacrificio, trabajo, generosidad, experiencia y sabiduría. Tuvo la satisfacción de muchos logros y emprendimientos; fue responsable, leal y honesto en las funciones que le fueron encomendadas. Promovió la paz, el respeto, la unidad tanto en la familia como en el trabajo, en la sociedad y en el gremio. Por eso en medio de nuestro dolor damos gracias por su ejemplo de vida y por los momentos felices que hemos compartido con nuestro querido hermano. Hoy, desde lo más profundo de nuestros corazones (por el bien de la sociedad y de nuestro país), solicitamos y bregamos para que se aplique justicia a los autores materiales e intelectuales. Doctor Osvaldo Barbero: toda nuestra familia y la comunidad confían en usted, en su profesionalidad, honestidad y responsabilidad. Al implorar a Dios lo ilumine en su accionar, anhelamos bendiga sus días con la paz y satisfacción del deber cumplido. La Justicia debe hacer justicia.
Blanca Rosa Beroiz de Jesús Sacramentado, DNI 5.146.953
Ana María Beroiz, DNI 4.858.902
N. de la R.: Abel Beroiz era tesorero del sindicato de camioneros a nivel nacional y secretario general del gremio en Venado Tuerto. Fue baleado y apuñalado en el interior del estacionamiento del ACA, en el centro de Rosario.