Miércoles 03 de Septiembre de 2008
Hace semanas estuve internada en el policlínico Pami II, a raíz de una operación de vesícula. Lo que debía ser "un trámite" se me transformó en asombro ante la mala atención e intolerancia. Largas esperas de más de tres horas, falta de atención, entre otros factores, influyeron para no desear más que sea intervenida en el mencionado nosocomio. Por nombrar algunas de las situaciones, en la ocasión me colocaban una inyección al mismo tiempo que conversaban con otros pacientes. Una vez finalizada la aplicación, a falta de gasa o algodón, me dieron una servilleta de papel para evitar sangrado del pinchazo. Es lamentable y me entristece saber que esto seguramente seguirá sucediendo. Sería bueno que los afiliados a Pami logren un respeto que se tienen merecidos, ya que no es una obra social gratuita sino muy por el contrario se solventa con los aportes de todos los trabajadores.
Mabel Ochoa, maby_ochoa@hotmail.com