Miércoles 21 de Mayo de 2008
Hace dos meses que el campo no descansa luchando en defensa de lo que tanto tiempo, trabajo y esfuerzo le costó conseguir. Los ruralistas tienen los corazones destrozados, el alma desahuciada y el cuerpo agobiado. Luchan por un futuro para sus hijos, buscan honrar a sus viejos, defender su patrimonio, su identidad, sus derechos. Buscan defender lo que ganaron con su esfuerzo; no piden regalos ni compasión, piden sólo que no le roben su producción. No son egoístas ni egocéntricos, sólo piden lo justo: cordura en el porcentaje para poder subsistir de su trabajo. No piden piedad, sino equidad. A nadie le gustaría que le quiten el 44 por ciento de su sueldo, sin olvidarnos de ese miedo o temor de mirar al cielo o pedir a Dios que el clima no les juegue una mala pasada con la cosecha. Hoy les digo a cada uno de esta gente que lucha: felicitaciones por no rendirse ante las injusticias y políticas necias de parte del gobierno. Y gracias campo. Me da orgullo (como tantos otros) decir que soy hija de chacarero, decir que soy hija de esa gente que directa o indirectamente todo el país necesita y depende.
Natalia Consorti, naticonsorti@hotmail.com